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EE.UU: contagió a sus compañeras de trabajo de ETS por orinar en el dispenser de agua

martes, 25 de marzo de 2025 19:30

Un insólito y perturbador caso ha conmocionado a la comunidad de Houston, Texas, donde un trabajador de limpieza de una clínica médica fue condenado a seis años de cárcel tras admitir que contaminó deliberadamente el agua de sus compañeras con su orina, provocando la transmisión de enfermedades de transmisión sexual (ETS) entre el personal. 

Lucio Catarino Díaz, de 53 años, se declaró culpable de agresión agravada con un arma mortal, en un hecho que ha puesto en el foco la seguridad sanitaria en espacios laborales.

El escándalo salió a la luz en septiembre de 2022, cuando una empleada del centro médico comenzó a sospechar algo extraño: el agua del dispensador compartido tenía un sabor y olor inusuales. 

Decidida a protegerse, la mujer optó por llevar sus propias botellas de agua, pero pronto notó que incluso estas presentaban un olor desagradable y un tono amarillento. Una colega confirmó sus sospechas al identificar que el líquido despedía un aroma a orina, lo que desencadenó una investigación interna.

Determinada a descubrir al culpable, la afectada colocó una cámara oculta en su escritorio, dejando una botella de agua como señuelo. Las imágenes captadas fueron escalofriantes: Díaz, el encargado de la limpieza, fue grabado abriendo la botella, introduciendo su pene en el recipiente y volviéndola a cerrar, para luego dejarla como si nada hubiera pasado. 

El acto se repitió al menos dos noches consecutivas, según consta en la denuncia presentada ante las autoridades.

Tras ser confrontado por la policía, Díaz no solo confesó haber manipulado el agua intencionalmente, sino que admitió que lo hacía sabiendo que la empleada consumiría el contenido al día siguiente. Además, reveló que padecía una “enfermedad”. 

Las pruebas médicas posteriores confirmaron las peores sospechas: la víctima dio positivo al virus del herpes simple tipo 1, una infección que no había tenido previamente, mientras que los análisis a Díaz mostraron que era portador de este virus y de clamidia.

La fiscalía del condado de Harris calificó la orina del acusado como un “arma mortal”, argumentando que el herpes puede generar daños corporales significativos y comprometer la salud de las víctimas. Bajo este criterio, Díaz enfrentó cargos graves, aunque llegó a un acuerdo con la fiscalía: a cambio de declararse culpable de agresión agravada con un arma mortal, se desestimaron otros siete cargos similares y uno por agresión indecente.

El caso culminó en un tribunal estatal de Texas, donde se dictó la sentencia de seis años de prisión, considerando un crédito de dos años por el tiempo que Díaz ya había pasado detenido desde su arresto en 2022. 

El incidente ha dejado una marca imborrable en el personal de la clínica, que aún lidia con las secuelas físicas y emocionales de lo ocurrido. Hasta el momento, el abogado defensor de Díaz no ha emitido declaraciones sobre el fallo judicial, según informó la revista PEOPLE.

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