viernes, 25 de julio de 2025 02:10
El diputado nacional por Catamarca, Francisco Monti, presentó en el Congreso de la Nación un proyecto de ley sobre el añejo conflicto del conflicto limítrofe entre Catamarca y Salta, para el que propone establecer como límite definitivo la línea que ya había sido fijada por decretos del Poder Ejecutivo Nacional en los años 1904 y 1943, pero que más tarde generó controversias administrativas, superposiciones catastrales y disputas jurisdiccionales entre ambas provincias. El tema se arrastra desde el siglo pasado y es verdad que no se le ha dado un corte definitivo, pero también debe reconocerse que la tensión interprovincial de otras épocas ha desaparecido.
La discusión tiene dos etapas bien marcadas y diferentes, la primera, histórica, por el reclamo catamarqueño que señala Monti, para que se reconozcan aquellos límites previamente fijados y sobre los que los hermanos salteños han avanzado en más de una oportunidad. Ese litigio tuvo muchas marchas y contramarchas sin mayores definiciones y sin que se arribara a ningún acuerdo entre los estados provinciales. Ahora bien, el panorama cambió y adquirió otro matiz cuando aparecieron en el medio intereses económicos más fuertes y concretos. Estamos hablando de los grandes proyectos mineros, donde ubicar la riqueza escondida en suelos y cerros ya implicaba mucho más que orgullo y autonomía: pasábamos a hablar de millones y millones de dólares.
Fue por eso que Catamarca endureció su postura y allá por el 2007 reaccionó con vehemencia, cuando un yacimiento apareció en manos salteñas pese a localizarse en la zona discutida. Los trámites avanzaron y llegaron incluso a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que al cabo no hizo nada al respecto. El máximo órgano judicial del país, todo lo que interpretó es que no le correspondía inmiscuirse en el asunto. Fue así que se declaró incompetente y resolvió como “órgano directo y genuino de la soberanía nacional”, que el Congreso de la Nación debía establecer los límites no fijados. Es otras palabras, resolvió que debía resolver otro. Y allí quedó el asunto. Pero la sangre no llegó nunca al río, porque hubo madurez y sabiduría política de las provincias involucradas. De ese modo, ya en 2019 los gobernadores Raúl Jalil y Gustavo Sáenz decidieron superar la disputa y encaminar un acuerdo, y en 2020 ya trabajaba una Comisión Interprovincial para definir los famosos límites. ¿Por qué no hubo más polémicas? Porque paralelamente Salta y Catamarca (también Jujuy) cerraron filas para promover juntas la minería, priorizando la mirada regional por sobre los intereses particulares. Así, comparten la mesa de decisiones y funcionan como bloque en lugar de pelearse entre ellas. Fue una salida inteligente y adecuada, que no borra aquel planteo que ahora reimpulsa Monti, pero sí lo ubica en un discreto segundo plano.
El Esquiú.com
