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Entrevista a Ricardo Ricky Martínez (Parte III)

sábado, 30 de agosto de 2025 01:02

GFCyN: volvemos con una entrega más de Glorias del Fútbol. Tenemos un invitado que ha recorrido las sendas del fútbol con distintos roles: futbolista, técnico de Primera División, formador, y docente de la escuela de técnicos. Ha dejado mucho por preguntar y mucho por saber. Será seguramente un hermoso programa, un segundo round con este grande que es Ricky, un amigo de la casa. 

R.M.: agradezco sus palabras. Hemos dicho que faltaba mucho por hablar y esta es la oportunidad de poder contar todo, quizás el mejor lugar que ocupé como jugador, técnico y, a veces, formador. Digo que esto es lo que nos queda por hacer en el fútbol. Fue mi sueño, y hay muchas cosas que el otro día comenté que no pude concretar, pero uno siempre busca un objetivo. Lo lindo es poder dar a conocer todo lo que uno hizo, lo que llena de orgullo, especialmente cuando la gente me pregunta sobre las distintas campañas que tuvo San Martín y cómo se hicieron con gente de Catamarca. Me llenó de orgullo que, cuando jugamos con Chacarita Juniors aquí en Catamarca, muchos técnicos de otras provincias vinieron a saludarnos y felicitarnos por lo que habíamos logrado. No tomamos dimensiones en ese momento, pero ahora sí me doy cuenta de lo que fue. Me preguntaban cómo hicimos para lograrlo con jugadores de Catamarca. Muchas veces fui criticado porque yo “sacaba pecho” por el jugador nuestro. Siempre intenté llevarlos adelante y darles lo que les faltaba. Les decía que el gran problema que teníamos era físico. “Entrenemos, preparémonos con tiempo suficiente”, les decía, y lo pudimos hacer. Siempre afirmé que los jugadores catamarqueños son capaces si se capacitan, y lo demostraron, incluso con jugadores que ya tenían sus años, pero que tenían experiencia y tiramos todos para el mismo lado para conseguir un objetivo. Eso reconforta mucho.

GFCyN: Ricky, tu vida es una película. De todas las etapas que has vivido, ¿cuál ha tenido más esplendor o te deja con las mejores sensaciones?
R.M.: primero, como jugador. Llegué a jugar una final para un Nacional, pero nadie me pregunta sobre esa final en la que estuvimos siete días jugando a nivel nacional contra los mejores equipos de Argentina, incluyendo los del interior.

GFCyN: ¿la famosa final con Central Norte de Salta, con Juan de la Cruz Cairú y el Vikingo Maladot como número nueve?
R.M.: Exactamente. No pudimos concretarlo. Después lo tuve como técnico. Lo primero fue que pude plasmar mi visión en la Liga Chacarera con jugadores de la Liga Chacarera, específicamente del Club San Martín. Los jugadores que venían de las inferiores llegaban a primera y se nutrían de ese trabajo hecho en el club. Muchas veces planteé, incluso a nivel gubernamental, cómo no podíamos hacer una escuela de fútbol modelo. Ya teníamos gente preparada: técnicos, preparadores físicos. Podríamos usar el Polideportivo Catamarca, que tiene dos canchas, con turnos mañana y tarde para los chicos, para que esos profesores y directores técnicos pudieran hacer sus prácticas y plasmarlas con los chicos. Yo también me puse a prueba con San Martín, sabía que tenía que empezar a plasmarlo con los chicos, sacarlos, que tuvieran suficiente experiencia, que se prepararan para jugar a otro nivel. Nos dio resultados, se dieron muchas cosas y lo pudimos hacer. Pero, lamentablemente, cayó en saco roto porque seguimos buscando lo de afuera, como si fuera mejor. Hay que mirar más hacia adentro, el interior tiene muchísimos jugadores. El problema es el tema económico. Una vez vimos dos o tres jugadores espectaculares de Los Altos, pero no pude traerlos porque vivían de lo que hacían allí y no había recursos económicos para mantenerlos en Catamarca. También planteaba que, si se pudiera, mejoraría las instalaciones, especialmente los campos de juego, los vestuarios, y el equipamiento, como tener 30 pelotas de fútbol de buena calidad. Una sola vez tuve esa posibilidad en Catamarca, trabajar con 30 pelotas. Si queremos exigirle al jugador una buena técnica, debemos hacerlo desde chico hasta los 17, 18 años, y afirmar más entre los 13 y 15 años. Algunos explotan a los 15, otros a los 16, 17 o incluso a los 20 años o más. No es que si un chico no explota a los 15 años ya no sirve, hay que esperar. Tenemos que intercambiar opiniones con mucha gente capacitada en Catamarca, que no se lleva adelante. A mí me han puesto freno un montón de veces en distintos ámbitos, pero yo seguía por otro lado para que esto siga creciendo. Es difícil, y cada vez que pasan más años y no tenemos la posibilidad de llegar al nivel nacional que todos queremos, parece que nos duele más.

GFCyN: todos hablan de River y los chicos que saca, como Enzo Fernández, Julián Álvarez, pero la infraestructura que tiene River es impresionante. Tienen captadores que se dedican exclusivamente a eso. Ezequiel Palacios lo sacaron de Famaillá y nadie lo conocía, pero ellos sí sabían quién era y, luego, fue campeón del mundo. La infraestructura básica de la que usted habla, profesor, es fundamental: el campo de juego, los vestuarios, las pelotas, los conos. Sin eso, es imposible conseguir resultados a largo plazo. Me parece que su planteamiento es el más correcto, la mejor dirección. Usted lo dice desde su experiencia como jugador, director técnico y formador de chicos.
R.M.: con Carlitos Villacorta fuimos los escoltas de la promoción. El abanderado era Jul Rodríguez, un atleta. Tuve la suerte de poder decir muchas cosas. Por ejemplo, en el 86, a los dos meses de salir campeón argentino, vino Carlos Bilardo a Catamarca, gestionado por el doctor Gringo Ávalos. Nosotros estábamos en el Instituto de Educación Física. Fuimos al polideportivo a escuchar la charla. Él me señaló a mí directamente como la persona de fútbol aquí y me pidió que diera las palabras de agradecimiento al doctor Bilardo. Allí aproveché para pedir que se hiciera la carrera de técnico en Catamarca, porque antes tenías que ir a Santiago o Tucumán. Él me dijo que intentara hablar. Eso fue algo que se fue preparando y muchos nos dimos cuenta de que no todos lo sabíamos; teníamos la vivencia y la experiencia como jugadores, pero faltaba el respaldo pedagógico. Hay que saber de dónde viene el porqué de las cosas, cómo se hacen. A muchos alumnos les decía que cada uno tiene un estilo personal que hay que respetarlo. Podemos tomar algunas cosas de otros, pero siempre adaptándolo a nuestro propio estilo. Eso es lo importante.

GFCyN: volviendo al tema de la infraestructura, lamentablemente, por distintas cuestiones políticas, la de Pirquitas es logísticamente viable para trabajar, no solo en Primera División, sino también en la parte formativa. Varias veces presenté un proyecto en la liga para que los fines de semana las categorías inferiores de todos los clubes pudieran ir allí y trabajar con planificación. Lamentablemente, no se aprovechó. Esto genera que el jugador catamarqueño llega a Primera División y le falta esa formación profesional. Como DT, seguro te pasó que, cuando uno dice “vamos a concentrar”, muchas veces los nuestros no saben lo que es la concentración de fútbol. Ese no es un problema del chico, sino de la parte formativa.
R.M.: sí. Lo tengo como experiencia. No voy a decir el nombre del jugador. En el equipo que jugamos con Chacarita, buscamos jugadores que estuvieran en buen nivel. Antes del primer partido, di la lista de quienes concentrarían. Ese jugador me buscó y me dijo: “Yo no puedo concentrar. Me hace mal la concentración”. Le respondí: “A nadie le hace mal la concentración. Yo necesito saber cómo estás, cómo te estás cuidando, qué estás comiendo”. Nosotros siempre dábamos charlas sobre lo básico que tenían que comer, qué no, cómo cuidarse para llegar bien a la competencia. Él me dijo “No voy a poder”, así, claro y tajante. Yo le dije “no jugás”. Me dijo: “¿Pero por qué no voy a jugar si entrené?”. Le respondí: “Una cosa es el entrenamiento, otra cosa es cuidarse 24 horas antes, que es lo que llamamos el entrenamiento invisible”.

GFCyN: cuando se van de nuestras manos, no sabemos qué está comiendo, qué está tomando, qué está haciendo.
R.M.: exactamente. Me dijo que tenía un festejo familiar y no podía faltar. Le dije: “Vas a ir, pero con un dirigente y, a las 10 de la noche o 2 de la mañana, te vas a la concentración”. Y así fue. Jugó, fue una de las figuras. Años después, lo encontré en la Liga de Veteranos, me abrazó y me dijo: “Gracias a vos, que me frenaste ese día, me enseñaste que tenía que concentrar y que me hacía bien”. Ahí se dio cuenta. Es lo que muchas veces no hacemos y el jugador deja de lado eso, pero le hace falta saber lo que está pasando en su oficio.

GFCyN: se conversaba con los viejos técnicos de los regionales que antes la gente no estaba acostumbrada a eso. Muchos jugadores no podían dormir en una cama que no fuera la suya, o ir a un baño ajeno. Era normal en ese entonces, parte de un proceso de preparación. Lamentablemente, nosotros siempre hemos peleado “de abajo”, muy de atrás. Por eso tenemos esa vivencia. Quizás en otro medio más fuerte, contar una cosa de estas sería increíble, pero a nosotros nos pasó y no sé si no nos pasa todavía.
R.M.: sí, ese es uno de los grandes problemas que tenemos. Ahora, en nuestro ámbito, durante el año nadie concentra, no se puede concentrar porque los recursos económicos no alcanzan. Y cuando llegamos, a veces dicen “no, no lo podemos concentrar”. Y no es así, tiene que ser un cuidado personal si queremos mejorar y llegar al 100% de lo que uno busca. Como decía recién, el tema de las pelotas es fundamental. ¿Cómo haces un entrenamiento físico y técnico si no tienes pelotas para jugar? También pasa con el tema de los viajes. A veces, por las distancias, se necesita ir por lo menos 24 horas antes del partido y se viaja el mismo día del partido. El jugador no va descansado, no va bien alimentado. Los responsables cedemos por esta cuestión económica y, lamentablemente, la exigencia es ganar. En esas condiciones es imposible. Estamos dando dos pasos para atrás en nuestro fútbol. Tuve una experiencia cuando estaba en Policial, en la época del triangular del Torneo Federal. Un jugador tremendo, pero después de jugar un partido, al día siguiente, en el entrenamiento regenerativo, me dice: “Profe, a mí lo regenerativo no me gusta”. Yo le dije: “Pero ¿por qué? Si yo no quiero jugar mal”. Él no entendía el trabajo regenerativo. Hay muchas cosas que nos faltan todavía.  

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