Hace tres meses que los vecinos de Las Chacras padecen una pésima calidad del agua potable, los de Capital reciben el suministro solo algunas horas por día, los principales embalses de la provincia tienen bajantes históricas y las precipitaciones de la temporada se han reducido un 40% promedio. Con semejante cuadro, lo lógico sería suponer que el Estado provincial asignará más recursos financieros y técnicos para afrontar esta crisis. Pero el plan de obras previsto para 2026 muestra lo contrario. Las obras hídricas y para mejorar la infraestructura de la red son ínfimas.
¿Cuánto más debería llover para recuperar el caudal deseado de ríos y diques? Bastante, al menos entre 40 y 45% más de las precipitaciones acumuladas en lo que va de estas semanas de calor. Así lo indicaron en la Gerencia de Riego y Recursos Hídricos de la empresa estatal Aguas de Catamarca. Si se cumplen los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional, es probable que hasta mediados de diciembre los niveles de agua estén más equilibrados y se pueda hacer frente a la demanda creciente del período.
Sin embargo, es claro que la Provincia requiere un plan rector del manejo del recurso hídrico y optimizar el suministro a los hogares. Es decir, una planificación que permita reducir la vulnerabilidad del sistema frente de los vaivenes pluviométricos. Más aún, prepararse para el cambio climático, que en la región noroeste prevé eventos variables de lluvias intensas, aumento de salinidad en acuíferos y a la vez sequía.
Los datos duros disponibles antes de la lluvia de anoche era los siguientes: el dique Las Pirquitas está al 20% de su capacidad; el de Ipizca está 10 metros debajo de su vertedero; el Bolsón, a 7,30 metros y el de Motegasta registra una caída superior a 4 metros.
En declaraciones a Radio Inforama, el gerente de Riego y Recursos Hídricos de la empresa de agua, Eduardo Álvarez, anticipó el jueves último la decisión que se adoptó para administrar el escaso nivel del principal embalse del valle central. “Vamos a ajustar la válvula de Pirquitas. Que no salga del dique más caudal del que necesitamos”, indicó.
Pero en el caso de Las Pirquitas se sumó otro problema serio: la acumulación de algas cambió el olor y el color del agua que llega a los domicilios de Fray Mamerto Esquiú y Valle Viejo. Los testimonios de los usuarios chacareros coincidían en que el agua es intomable, por su sabor y olor nauseabundo. Y en esas condiciones viven desde hace tres meses.
Brechas y problemas estructurales
Si bien es cierto que en los últimos años se realizaron algunas obras hídricas y de saneamiento, persisten problemas graves. A saber:
- Según el censo 2022, alrededor del 92,5% de los hogares en la provincia informaron tener “agua por cañería dentro de la vivienda”.
- Pero solo un 51,1% dispone de desagüe a cloaca. Esto implica riesgos de contaminación del agua, especialmente de napas subterráneas.
- Según un estudio sobre saneamiento en el Valle Central, muchas de las perforaciones utilizadas para consumo resultaron afectadas por contaminación (nitratos) En algunos barrios, hasta un 40% de las fuentes analizadas superaron los límites recomendados para agua potable.
- La dependencia de embalses superficiales y escasas precipitaciones hacen al sistema vulnerable: cuando bajan los diques, se evidencia la fragilidad del abastecimiento. La crisis reciente evidenció este riesgo.
- El consumo elevado per cápita (250 L/persona/día) amplifica la demanda en un contexto de recursos decrecientes. La OMS recomienda un consumo diario de persona de 100 litros.
- Según un informe oficial de 2022, el 28% de los pueblos del interior de Catamarca carecía de acceso total al agua potable.
- El estrés hídrico se sitúa en un contexto de cambio climático, con menor lluvia, temperaturas elevadas y mayor evaporación. Esto amenaza la sustentabilidad a mediano y largo plazo.
- Si se aspira a cubrir a la totalidad de la población (430.000 habitantes) con red de agua y cloaca, se necesitaría aumentar la cobertura de desagües desde 51% hasta cerca del 95/100%, lo que implica extender redes cloacales a unas 200.000 viviendas adicionales.
- Considerando un costo típico de obras de agua y saneamiento similares al proyecto capitalino “Loteo Carabús” (aproximadamente $25 millones para unas 200 viviendas), el costo promedio por hogar para red más cloaca se ubicaría entre $100.000 y $150.000 (según escala, materiales, labor, distancia, topografía).
- En consecuencia, para cubrir 200.000 hogares faltantes, la inversión pública estimada debería ser de $20.000 a 30.000 millones (valor acumulado).
- A eso monto habría que sumar inversiones en infraestructura de captación (embalses, diques, pozos), plantas de tratamiento de efluentes, mantenimiento de redes, telemetría y sistema de monitoreo. En suma, tal programa de inversiones demandaría entre $30 y 40 mil millones.
El proyecto de Ley de Presupuesto 2026 enviado por el Poder Ejecutivo a la Legislatura incluyó el listado de obras con su respectivo financiamiento. En total, la Provincia prevé gastar poco más de $351 mil millones entre todas las áreas, desde construcción de viviendas, arreglos de escuelas, edificios públicos, obras de energía y de agua y saneamiento, entre otras.
En lo que respecta puntualmente a las obras de agua, la inversión prevista alcanza a $17 mil millones, es decir, apenas 4,85% del total. Solamente están presupuestadas 7 obras de cierta relevancia.
La nómina de obras hídricas con su respectivo costo es la siguiente:
La obra de mayor costo, como se observa, será la segunda etapa de cañería para el mejoramiento del servicio de agua potable en Recreo, mientras que para el dique Las Pirquitas se prevé solamente un “análisis de integridad, reparación y provisión de válvulas”.
El análisis de integridad se refiere a la revisión del estado estructural del embalse, compuertas, válvulas y tuberías; verificación de fugas o pérdidas; evaluación de corrosión, fatiga y desgaste de piezas y diagnóstico de funcionamiento hidráulico.
En otras palabras, los usuarios chacareros deberán seguir esperando por una mejor calidad de agua. Tal vez solo como resultado de un aumento del caudal gracias a las lluvias estivales, más que por una acción concreta de la empresa prestadora del servicio.
Plan Maestro (y secreto)
Es probable que el Gobierno haya supeditado las inversiones fuertes en obras en esta área al trabajo de la empresa Mekorot, la compañía estatal de Israel, que en febrero de 2023 suscribió un acuerdo de cooperación técnica con la Provincia y el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
En noviembre de 2024, Mekorot presentó el informe de la primera etapa de un “Plan Maestro de Recursos Hídricos para Catamarca”. Según informó el Gobierno, este plan prevé “evaluar la disponibilidad actual, las pérdidas y los usos de los recursos; formular escenarios alternativos de desarrollo para los recursos hídricos y demanda/uso en diversos horizontes de planificación (2030, 2040 y 2050); realizar el balance de los recursos frente a las demandas, así como para las alternativas de desarrollo; identificar reglamentos técnicos y opciones operativas para cerrar la brecha entre los recursos y las demandas y el suministro de alimentos autosostenibles para la región y la gestión del agua para suministrar toda el agua necesaria para un rendimiento óptimo de los cultivos”.
Con este instrumento, la Provincia espera realizar una planificación integral de los recursos hídricos a 20 años, desde la gestión de oferta y demanda, “optimización de la disponibilidad del recurso, prospectivas económicas y financieras, revisión y construcción de gobernanza y procesos de modernización”.
El acuerdo de Mekorot con el Gobierno catamarqueño fue cuestionado por el diputado provincial Hugo Ávila (FAC), quien pidió su derogación porque no tuvo aval legislativo, tal como prevé la Constitución provincial. Pero además remarcó que no se conoció el texto del convenio, pese a que debería ser público.
Ávila aludió al “riesgo geoestratégico que implica entregar a una empresa extranjera el acceso y análisis del sistema hídrico provincial”. Y recordó que Mekorot fue denunciada por la ONU y organizaciones de derechos humanos por implementar “prácticas de apartheid hídrico en la Franja de Gaza, limitando severamente el acceso al agua potable” a la población palestina.
Por lo pronto, la escasa inversión prevista por el Ejecutivo provincial para las obras que podrían mejorar la disponibilidad de recursos hídricos, como el suministro domiciliario y el saneamiento cloacal, habla por sí misma de las prioridades en las políticas de Estado.
Ayer, algunos medios no resistieron la tentación de adjudicar a la Virgen del Valle, cuya imagen bajó del Camarín al Presbiterio de la Catedral, el “milagro” de la lluvia en una jornada infernal. En rigor, el alivio estaba pronosticado.
Habrá que esperar, en cambio, que la Morenita no deba asumir la carga de la gestión estatal del agua.
