Más de siete de cada diez argentinos consideran que su salario perdió contra la inflación y casi dos tercios de la población se percibe hoy como clase media baja o baja. Así lo revela el último Monitor de Opinión Pública (MOP), que refleja un cierre de 2025 marcado por la pérdida de poder adquisitivo, la retracción del consumo y una fuerte sensación de incertidumbre económica.
El informe, elaborado por Zentrix Consultora, señala que el 77,6% de los encuestados afirma que sus ingresos no alcanzan frente al aumento de precios, mientras que el 64% se identifica en los estratos más bajos de la escala social. A nivel general, el 55,3% califica la situación económica del país como negativa, un porcentaje superior al de quienes evalúan mal su situación personal.
Aunque los datos oficiales del INDEC indican que en octubre los salarios crecieron por encima de la inflación, la percepción social muestra un escenario distinto. Según el organismo, los ingresos promedio aumentaron un 2,5% mensual y un 43,1% interanual, frente a una inflación del 2,3% mensual y 31,1% interanual.
Sin embargo, el desglose revela que los salarios registrados (tanto del sector público como privado) quedaron por debajo del índice de precios, con subas del 2% mensual y 31% interanual. En contraste, los salarios no registrados mostraron incrementos más elevados, con una suba del 4,2% mensual y más del 113% interanual, aunque representan una porción menor del total de trabajadores.
Desconfianza en los datos oficiales
El relevamiento también expone un aumento en la desconfianza hacia las estadísticas oficiales. Casi el 60% de los consultados afirma no sentirse representado por el dato de inflación que publica el INDEC, en un contexto atravesado por controversias en torno a la medición de la actividad económica y las revisiones de cifras previas.
Desde la consultora advierten que esta brecha entre los indicadores técnicos y la experiencia cotidiana alimenta la percepción de deterioro económico, incluso cuando algunos datos muestran señales de recuperación.
Menos consumo y ajustes en las fiestas
El impacto del ajuste se refleja con claridad en los hábitos de consumo. Casi la mitad de los encuestados aseguró que gastó menos en las fiestas de fin de año en comparación con 2024. La reducción del consumo, la sustitución de productos y la priorización de gastos básicos se consolidaron como estrategias habituales para llegar a fin de mes.
El recorte también alcanzó al descanso: el 39,3% afirmó no contar con recursos para vacacionar durante el verano, mientras que quienes sí lo harán optan mayormente por viajes cortos o destinos cercanos.
Al definir el año 2025 en una sola palabra, predominan términos asociados a la crisis y el malestar, como “desastre”, “horrible” o “espantoso”. No obstante, el informe destaca que “esperanza” aparece como la principal expresión positiva, reflejando la expectativa de que el próximo año pueda traer cambios que reviertan la situación.
