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Buenas intenciones

El Gobierno de la Provincia y la Orden Franciscana firmaron una “Carta de Intención” con el objetivo de avanzar en un proyecto integral de restauración, preservación y puesta en valor de la Manzana Franciscana, ubicada entre las calles Rivadavia, Esquiú, Sarmiento y Prado de esta Capital. Está integrado por el Convento y Templo San Pedro de Alcántara, el Colegio Padre Ramón de la Quintana y el Complejo Esquiú (Museo Calchaquí, Biblioteca y Salón de Usos Múltiples). La presencia de algunos de estos espacios data de 1683. El Convento y el Templo San Pedro de Alcántara cuentan con la declaración de Monumento Histórico Nacional.

La Carta de Intención establece “un marco preliminar de cooperación para la elaboración de un Plan de Acción que estará a cargo del Ejecutivo provincial”. Proponen la posibilidad de que la Provincia administre y gestione determinados espacios de la Manzana Franciscana, los cuales podrían abrirse al público y desarrollarse de manera conjunta con fines culturales y turísticos; poner en valor de la Plaza Fray Mamerto Esquiú, ubicada al este del templo, con la intención de integrarla al espacio público de la ciudad; y analizar una relocalización del Colegio Padre Ramón de la Quintana en un edificio propuesto por la Provincia.

Al momento de firmar este documento se aclaró que “no genera obligaciones legales ni compromisos presupuestarios”, pero la Provincia asumió el compromiso de hacerse cargo de trabajos de mantenimiento, impermeabilización del techo y recuperación del sistema de desagües pluviales del templo.

Las buenas intenciones provinciales existen desde hace más de dos décadas. El histórico sismo de septiembre 2004 encendió las primeras alarmas y para 2010 los colectivos de transporte urbano dejaron de circular por calle Esquiú para “evitar el desgaste del edificio”, cosa que no le sucede a otros edificios históricos del país como el Cabildo de la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo.

Siempre hubo sugerencias para resguardar el patrimonio, pero nunca se han conocido intentos de la Orden Franciscana por atender las cuestiones de mantenimiento. Siempre hubo sugerencias para resguardar el patrimonio, pero nunca se han conocido intentos de la Orden Franciscana por atender las cuestiones de mantenimiento.

En 2012 se firmó un convenio entre la Municipalidad de la Capital, la Provincia y la Orden Franciscana para “reparar la infraestructura de la Manzana Franciscana, tanto el templo Pedro de Alcántara, como el Convento” y se admitió que era requerida una “urgente intervención”. Para 2015 se anunció otro ambicioso proyecto de intervención con el que se harían mejoras que nunca se concretaron. En 2019, la Orden Franciscana solicitó un informe a arquitectos de la Nación sobre los supuestos daños que se habrían causado con las obras de semipeatonalización que la Capital hizo alrededor del convento. Nunca se conocieron los resultados, a pesar de que este diario por entonces gestionó el acceso a ellos.

El Ancasti advirtió históricamente sobre los daños del Templo. La última vez fue en 2024, cuando un fallo de la Corte Suprema responsabilizó al Obispado de Catamarca por la caída de un vitral en 2005. La Corte advirtió que tener la posesión de un Monumento Histórico Nacional no exime al titular de tomar recaudos para evitar daños a las personas y adoptar medidas de seguridad. La Catedral y el Templo de San Francisco comparten historia: fueron declarados Monumentos Históricos Nacionales en agosto de 1941.

A pesar de las cartas y las intenciones, siempre hubo sugerencias municipales o provinciales para resguardar el patrimonio pero nunca se han conocido intentos de la Orden Franciscana por atender las cuestiones de mantenimiento. Ojalá esta vez todo se cumpla.

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