A través de la Unión Comercial (UC), los comerciantes catamarqueños advierten de una caída del 30% en sus ventas. El dato local es contundente y preocupante porque afecta a comprovincianos, pero está lejos de ser una excepción: es el reflejo de una crisis que atraviesa al comercio argentino de punta a punta. A nivel nacional, las ventas en comercios pyme se hundieron un 10% durante 2024, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El panorama se agravó en el primer trimestre de 2025: el sector comercial experimentó un desplome del 14,12%, y la mitad de las pymes reportó caídas en sus ventas.
Pero la crisis no es exclusiva del sector comercial, la actividad industrial se desplomó un 8,7% en el último período. La conexión es directa: ambos sectores se sustentan del consumo que hoy se ve fuertemente comprometido por el modelo económico que propone la gestión libertaria.
En este marco, la política económica nacional ha mostrado resultados en materia inflacionaria, pero el camino elegido genera consecuencias que hoy se materializan en las calles comerciales de todo el país. La apertura de importaciones ha creado un escenario de competencia asimétrica. Las importaciones crecieron un 32,1% en los primeros ocho meses de 2025, según el Ministerio de Relaciones Exteriores. Por otra parte, las compras a través de plataformas como Shein y Temu explotaron con un aumento del 291,8% hasta noviembre, alcanzando los 789 millones de dólares.
La crisis en el comercio y la industria local avanzan y no se vislumbran soluciones de fondo que indefectiblemente deben venir del Gobierno nacional. La crisis en el comercio y la industria local avanzan y no se vislumbran soluciones de fondo que indefectiblemente deben venir del Gobierno nacional.
A esto, se suma el dato de que el 10% de las empresas pyme reemplazaron producción nacional por productos importados lo que completa un cuadro que habla de un modelo económico que está redefiniendo qué se produce, dónde se produce y quiénes trabajan. Ante esta situación, vale preguntarse: ¿a qué costo se está bajando la inflación? ¿Es sostenible una estrategia que combate la suba de precios desmantelando la capacidad productiva y comercial local?
No se trata de negar la necesidad de cambios estructurales, pero tampoco se puede ignorar que detrás de esos números hay personas reales: comercios con décadas de historia y familias que viven de la venta hoy se ven comprometidos y con un futuro incierto.
En la provincia, hay medidas oficiales que buscan aplacar el impacto de esta crisis que parece no tener fin y que el gobierno nacional no considera prioritaria. Sin embargo, su efecto se ve cada vez más menguado. Así lo planteó el secretario general de la UC, Alejandro Gutiérrez, con relación al Marcatón, el programa de beneficios del gobierno provincial. «Ayudó bastante al consumo, aunque quizás no tuvo el impacto de programas anteriores como Días de Ensueño o el One Shot. Los clientes preguntaban específicamente por el Marcatón en el mostrador. Estamos trabajando para mejorar algunos puntos este año y que sea más beneficioso para todos», advirtió.
En definitiva, la crisis en el comercio y la industria avanzan y no se vislumbran soluciones de fondo que indefectiblemente deben venir del Gobierno nacional. Es que cualquier medida a favor del sector podría golpear de pleno a un esquema que, aunque con medidas controversiales, busca mantener planchada la inflación. Mientras tanto, la gente que vive de estos sectores se reinventa para poder sobrevivir en un escenario que aparece cada vez más incierto.
