Catamarca transita una nueva temporada de verano con un buen nivel de actividad turística en sus principales villas. El Rodeo, Las Juntas, Balcosna, La Puerta y otros destinos tradicionales vuelven a mostrar altos índices de ocupación, circulación constante de visitantes y un movimiento económico que confirma al turismo como una de las actividades con mayor potencial en la provincia. Hay mejoras respecto de años anteriores, pero también se repiten, casi sin variaciones, una serie de problemas estructurales que siguen condicionando el desarrollo del sector.
La provincia dispone de un patrimonio paisajístico y cultural difícil de igualar. Ríos, montañas, clima, tradiciones y una identidad local definida constituyen una base sólida, en gran medida inalterable, que explica la sostenida afluencia de turistas. Ese capital natural y cultural es el principal activo del turismo catamarqueño. Sin embargo, apoyarse casi exclusivamente en él implica aceptar un crecimiento limitado. Para avanzar, es indispensable profundizar las políticas de infraestructura, planificación y articulación entre el Estado y el sector privado.
Uno de los déficits que reaparece cada verano es el de los servicios básicos. En localidades como Balcosna, vecinos y visitantes han vuelto a denunciar que, con la llegada masiva de turistas, comienzan los cortes de agua y, en menor medida, los problemas en el suministro eléctrico. No se trata de situaciones excepcionales, sino de fallas previsibles que se repiten año tras año y que afectan tanto a la población residente como a la experiencia del visitante.
La conectividad es otro de los grandes obstáculos. Si bien hubo avances, especialmente en algunas zonas, la falta de acceso confiable a internet y a servicios de comunicación sigue siendo una restricción importante en gran parte del interior. En un contexto en el que la conectividad es clave para la promoción, la comercialización y la prestación de servicios turísticos, esta carencia limita seriamente las posibilidades de crecimiento.
Para avanzar en el turismo local, es indispensable profundizar las políticas de infraestructura, planificación y articulación entre el Estado y el sector privado. Para avanzar en el turismo local, es indispensable profundizar las políticas de infraestructura, planificación y articulación entre el Estado y el sector privado.
La oferta cultural continúa siendo uno de los puntos más fuertes de la temporada, en particular en El Rodeo y Las Juntas, donde se concentran propuestas artísticas, recreativas y también eventos deportivos. No obstante, la agenda sigue excesivamente focalizada en enero y, a lo sumo, en los primeros días de febrero. La dificultad para extender la temporada y distribuir las actividades a lo largo del verano —e incluso fuera de él— revela la falta de una estrategia sostenida de desarrollo turístico.
En cuanto al alojamiento, se observan mejoras tanto en cantidad como en calidad, pero el avance es lento frente a una demanda que crece más rápido. La escasez de camas sigue siendo un problema recurrente en los momentos de mayor afluencia.
A estos problemas se suman cuestiones de infraestructura urbana básica. El estado de las calles de tierra en las principales villas veraniegas continúa siendo deficiente y, durante los días de lluvia, muchas se tornan intransitables. Además, la falta de obras adecuadas para el escurrimiento del agua pluvial provoca anegamientos que, en no pocos casos, terminan afectando viviendas. En El Rodeo, propietarios de casas de veraneo vienen reclamando desde hace tiempo soluciones de fondo para una situación que se repite cada temporada.
El turismo en Catamarca muestra signos claros de crecimiento y consolidación. Pero ese crecimiento no puede sostenerse indefinidamente solo sobre la base de sus bellezas naturales. Abordar los problemas estructurales pendientes resulta urgente y requiere una mirada integral, con mayor coordinación entre el sector público y el privado y una escucha atenta de los reclamos de vecinos y visitantes.
