En medio de la expectativa por la posible liberación de presos políticos en Venezuela, la familia del gendarme argentino Nahuel Gallo volvió a manifestar su profunda preocupación ante la falta de información oficial sobre su estado de salud y su situación judicial.
En una entrevista brindada a TN, la madre del gendarme, Griselda Heredia del Valle, aseguró que atraviesan días de extrema angustia. “No tenemos novedades de él. Todo es muy dudoso sobre lo que se sabe”, expresó en diálogo con el programa El corresponsal.
En la misma línea, Armando Gallo, hermano del efectivo, señaló que la familia intenta sostener la calma mientras aguardan alguna novedad concreta. “A mi mamá siempre le digo que trate de estar más tranquila, a la espera de una buena noticia. No podemos hacer mucho más”, afirmó.
Heredia del Valle describió el contexto actual como “muy doloroso”, especialmente en el marco de los anuncios vinculados a la liberación de detenidos políticos. “Es muy duro el día a día y tratamos de proteger su integridad porque no sabemos qué puede pasar”, sostuvo.
Uno de los momentos más impactantes para la familia fue escuchar el testimonio de Iván Colmenares, un joven colombiano que compartió cautiverio con Gallo en la cárcel El Rodeo I, actualmente rebautizada como Servicio Especial de Máxima Seguridad (CESMAS).
“¿Imaginate criar a un hijo para esto? Es muy fuerte. Nunca pensé que nos iba a pasar algo así. Es horrible, no tiene nombre”, se lamentó la madre del gendarme. Y agregó: “Es muy injusto que le pase a un hijo. Uno trata de ser fuerte, pero no se puede”.
La mujer también relató las consecuencias materiales y emocionales que dejó la detención de su hijo. Según contó, la dueña de la vivienda que Nahuel alquilaba le pidió que la desocupara, lo que obligó a la familia a retirar sus pertenencias y trasladarlas a Catamarca. “A partir de mayo, la situación empeoró porque Nahuel perdió la casa. No quedó nada, no quedó familia”, explicó.
Pese al dolor y a los más de trece meses sin contacto directo, Heredia del Valle aseguró que no pierde la fe. “Trece meses sin escuchar su voz es desesperante. Pero seguimos con mucha fe. Esperamos la llegada de mi hijo Nahuel Gallo con todo el amor del mundo”, concluyó.
