Ante las altas temperaturas registradas en la provincia, el Ministerio de Salud recuerda a la comunidad la importancia de adoptar medidas de prevención para evitar cuadros asociados al calor extremo, como la insolación y el golpe de calor. Entre las principales recomendaciones se destacan la hidratación permanente, la reducción de la exposición solar en horarios de mayor intensidad y la atención especial a niños, niñas y personas mayores, considerados grupos de mayor riesgo.
¿Qué es el golpe de calor y cuáles son sus causas?
Desde el Hospital San Juan Bautista, el servicio de Clínica Médica de la Dirección de Emergencias brinda precisiones sobre estas patologías. El doctor José David Orquera explicó que “el golpe de calor es un síndrome clínico caracterizado por el sobrecalentamiento corporal, en el que el organismo pierde la capacidad de regular su propia temperatura”. Este cuadro se produce generalmente por una exposición prolongada al sol o a fuentes de calor intenso, especialmente entre las 11 y las 16 horas, así como por la realización de esfuerzos físicos en jornadas calurosas y húmedas sin una adecuada hidratación, lo que conduce a la deshidratación.
El profesional remarcó que las deshidrataciones se presentan con mayor frecuencia y gravedad en los extremos de la vida, como la infancia y la adultez mayor, debido a que en estos grupos la percepción de la sed puede estar disminuida o no manifestarse de manera adecuada.
Síntomas de insolación y golpe de calor
El doctor Orquera detalló que es importante diferenciar los síntomas de la insolación de los del golpe de calor para actuar de manera rápida y adecuada, ya que si bien ambos cuadros están asociados a la exposición al calor, presentan manifestaciones clínicas diferentes y niveles de gravedad distintos.
Insolación
– Sudoración escasa o nula.
– Dolor de cabeza intenso y punzante.
– Debilidad generalizada.
– Mareos o confusión.
– Temperatura corporal de hasta 40 grados.
– Piel seca, caliente y enrojecida.
– Dificultad para respirar.
Golpe de calor
– Aumento de la sudoración.
– Piel fría y húmeda.
– Respiración rápida y superficial.
– Náuseas.
– Vómitos.
– Temperatura corporal mayor o igual a 40 grados, lo que constituye una urgencia médica.
Medidas iniciales y cuándo consultar
En relación con el tratamiento inicial, el especialista indicó que “ante la sospecha de un golpe de calor o insolación, lo primero es retirar a la persona del ambiente caluroso y llevarla a un lugar fresco y sombreado”. Además, recomendó quitar la ropa innecesaria y comenzar el enfriamiento corporal mediante el rociado con agua fría o la colocación de paños húmedos y fríos en zonas como el cuello, las axilas y las ingles, así como abanicar para favorecer la circulación de aire o permanecer en un espacio bien ventilado.
El médico aclaró que no deben administrarse líquidos si la persona se encuentra inconsciente o confundida, y que en todos los casos se debe dar aviso inmediato al servicio de emergencias para una evaluación y atención oportuna.
Prevención: la hidratación como eje central
Finalmente, el doctor Orquera subrayó que la prevención es fundamental:
– La hidratación es la principal herramienta para evitar estos cuadros. “Es clave beber agua de manera frecuente, incluso cuando no se tiene sensación de sed”, señaló.
– Evitar actividades al aire libre durante los horarios de mayor exposición solar, priorizar la realización de tareas físicas temprano por la mañana o al atardecer,
– Usar ropa holgada, liviana y de colores claros y proteger la cabeza con sombreros.
– Realizar descansos frecuentes en caso de trabajar o ejercitarse en ambientes calurosos.
Asimismo, instó a no dejar personas ni mascotas dentro de vehículos o espacios cerrados expuestos al sol, recordando que las altas temperaturas pueden generar consecuencias graves en pocos minutos. “Siempre, incluso cuando no hay sed, la hidratación adecuada es la base para prevenir la insolación y el golpe de calor”, concluyó.
