sábado, 17 de enero de 2026 17:50
Miles de manifestantes tomaron las calles de Nuuk este sábado 17 de enero de 2026 en una protesta multitudinaria e histórica contra las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre su intención de anexionar Groenlandia o forzar su control político y estratégico.
Bajo un clima frío y la presencia de banderas rojiblancas, símbolos de la identidad groenlandesa, los participantes marcharon desde el centro de la capital hasta el consulado de Estados Unidos, coreando consignas como “Kalaallit Nunaat pigaat” (“Groenlandia pertenece a los groenlandeses”) y “Greenland is not for sale” (“Groenlandia no está en venta”).
La protesta —descrita por varios medios como una de las más significativas en la historia reciente de la isla— contó con la presencia del Primer Ministro groenlandés Jens Frederik Nielsen, quien fue recibido con aplausos por la multitud al inicio de la movilización, subrayando la unidad política y social frente a las amenazas externas.
El descontento surge en torno a los reiterados comentarios de Trump, en los que sugirió que Estados Unidos debería poder controlar o incluso anexar Groenlandia debido a su posición estratégica en el Ártico y sus ricos recursos minerales, sin descartar el uso de medidas más agresivas si fuese necesario.
La manifestación en Nuuk se produce en medio de una creciente crisis diplomática entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia. Las autoridades locales reiteran que el territorio, aunque autónomo, seguirá defendiendo su autodeterminación y su relación con Dinamarca, rechazando tajantemente cualquier intento de cesión forzada o compra política.
Además de Nuuk, protestas de solidaridad se registraron también en otras ciudades del Reino de Dinamarca, como Copenhague, donde decenas de miles se reunieron frente a la embajada estadounidense con lemas como “Manos fuera de Groenlandia” y “No está en venta”.
Analistas internacionales señalan que estas manifestaciones reflejan un rechazo contundente no solo a las ambiciones territoriales de Trump, sino también a cualquier intromisión que comprometa la soberanía y la identidad cultural groenlandesa, marcando un claro mensaje al mundo sobre la importancia de respetar los derechos de los pueblos y sus decisiones territoriales.
