El sector vitivinícola atraviesa un escenario complejo a nivel mundial y nacional. La caída del consumo, el stock acumulado en bodegas y la falta de compras de uva configuran un panorama que golpea con mayor fuerza a los productores primarios.
En diálogo con Catamarca a Diario de Radio INFORAMA, el empresario vitivinícola Oscar Andreata fue contundente: “La gente toma menos”. Y agregó que el consumo global de vino “va cayendo”, aunque aclaró que el descenso se concentra en los productos de menor precio.
“El consumo de vino en el mundo va cayendo. Esa es la mala noticia. La buena noticia es que lo que va cayendo son los vinos de entrada de gama, los más baratos, y va creciendo el consumo de vinos de alta gama, vinos blancos, dulces y espumantes”, explicó.
Según señaló, esta tendencia obliga a replantear estrategias. “Nos va obligando a reinventarnos”, sostuvo, al tiempo que advirtió que en el país la situación se agrava por la retracción general del consumo.
Andreata detalló que actualmente “muchas bodegas están con stock de vino” y que “no están comprando ni vino ni uva”. Incluso indicó que el kilo de uva “se está pagando al mismo precio o más bajo que el año pasado y, aun así, no se compra”.
El productor, el más afectado
El empresario remarcó que el primer eslabón perjudicado es el productor primario. “El productor de uva es el primero que sufre en la cadena. Si no agregamos valor, el problema se magnifica”, afirmó.
En ese sentido, planteó alternativas como la elaboración de pasas de uva y otros derivados. “Hoy la demanda de pasa de uva en el mundo es altísima”, señaló, al destacar que la tendencia hacia alimentos saludables abre nuevas oportunidades.
También hizo hincapié en la necesidad de tecnificación para competir en el mercado internacional. “La gente no quiere trabajar en el campo, entonces hay que invertir en maquinaria para poder salir a competir”, indicó. Y comparó la situación con Chile, donde, según explicó, existen créditos productivos a tasa cero: “¿Cómo competimos con tasas sumamente altas frente a una tasa cero?”, cuestionó.
Enoturismo como salida
Otra de las herramientas que mencionó es el enoturismo. “Es una fuente de ingreso importantísima”, aseguró. Como ejemplo, relató el caso de una bodega mendocina que dejó de exportar porque su producción se destinaba al turismo interno. “Tenían 1.500 visitas por día y vendían una caja por persona. La producción no alcanzaba”, contó.
En Catamarca, sostuvo, muchas bodegas ya abrieron sus puertas al turismo y encontraron allí un ingreso complementario clave. No obstante, advirtió que la dinámica diaria muchas veces impide dimensionar ese aporte hasta que las ventas caen en temporada baja.
Finalmente, consideró que las ayudas oficiales para cosecha y acarreo funcionan como paliativos, pero insistió en que el camino estructural pasa por “agregar valor, tecnificarse y diversificar”. “Si queremos que la ecuación cierre, no hay otra opción”, concluyó.
