La escena era impecable en la 50 edicin de la Vuelta Ciclista de Mendoza. La plaza Balbino Arizu, de Villa Atuel, luca radiante, atravesada por las diagonales Belgrano y San Martn como si fueran venas abiertas hacia la historia y la pasin deportiva. El comentario se repeta entre los vecinos: «Qu hermosa est la plaza«. Y no era solo una cuestin esttica; era el orgullo de un pueblo que se preparaba para vivir una jornada inolvidable.
Por Orlando Pelichotti
Familias enteras, nios con camisetas ciclsticas, banderas de los equipos y con recuerdos de otras vueltas, amantes del deporte con cmaras en mano y hasta alguna Spica a pilas incluso: todos se hicieron presentes. Hubo selfies, autgrafos, abrazos y palabras de aliento para los valientes ciclistas que, concentrados pero cercanos, devuelven sonrisas antes de enfrentar el desafo.
Entre la multitud se mezclaban autoridades provinciales, ex campeones que supieron escribir pginas doradas del ciclismo mendocino y la vicegobernadora Hebe Casado, quien comparti el fervor popular en una postal donde la poltica y el deporte se fundan en un mismo entusiasmo.
La etapa, considerada de transicin, prometa ser todo menos tranquila. El llano extendido invitaba a la velocidad pura. No haba margen para especular. Desde el primer movimiento del pelotn se perciba que sera una jornada vertiginosa, ideal para que los sprinters desplegaran potencia junto a sus equipos, afinados como relojes suizos.
Bandera verde en Villa Atuel
A las 14:41 en punto, el comisario Jorge Morgante baj la bandera y habilit la segunda etapa en medio de una multitud que colmaba cada rincn de la Plaza Balbino Arizu. La impactante geografa surea fue testigo del inicio, en tren controlado por Manuel Belgrano, durante cuatro cuadras hasta alcanzar la Ruta Nacional 143. La razn era clara: la gente desbordaba entusiasmo y seguridad y espectculo deban convivir sin riesgos.
El pelotn avanz compacto, contenido, respirando expectativa. Gir a la derecha. Y entonces s: se desat la verdadera emocin. El control se liber y la ruta comenz a dictar sentencia rumbo al lejano departamento General Alvear.
Pero el ciclismo, impredecible y feroz, no tard en mostrar su rostro ms crudo. Apenas ocho kilmetros despus de la largada, una rodada importante sacudi la armona del grupo. El golpe fue seco. Entre los damnificados, Toms Ruiz sufri la fractura de su bicicleta; Julin Alarcn y Joaqun Cabrera tambin se vieron comprometidos -este ltimo con el cambio destrozado-, mientras Luciano Mut quedaba involucrado con el manillar quebrado en el incidente.
Fueron segundos de tensin mxima. La caravana se parti en tres bloques, como si la ruta hubiese abierto una grieta invisible. Sin embargo, la reaccin fue inmediata. Los equipos tcnicos actuaron con precisin quirrgica: bicicletas de recambio, ajustes veloces, manos expertas devolviendo esperanza. En cuestin de minutos, los corredores lograron reorganizarse y, a pura determinacin, conectaron con el pelotn principal.
La etapa recin comenzaba, pero ya haba ofrecido una postal completa del ciclismo: multitud fervorosa, estrategia inicial, velocidad liberada y el infortunio que acecha en cada curva. Nada estaba escrito. Y la ruta hacia General Alvear prometa seguir poniendo a prueba coraje, temple y espritu de equipo, que los recibira con el viento cruzado.
El equipo de Municipalidad de Guaymalln tom la delantera desde el primer pelotn, llevando al lder con precisin y determinacin hacia adelante, marcando el ritmo que nadie se atreva a desafiar. No tardaron en reaccionar los rivales: el equipo sanjuanino de Los Bichos Verdes, el slido conjunto del Sindicato de Empleados Pblicos y el equipo de Godoy Cruz, todos afilados, siguiendo cada pedalada con la concentracin al mximo.
La velocidad era vertiginosa: 56 kilmetros por hora cortando el viento, con el rugido de las ruedas sobre el asfalto caliente y el murmullo del pblico a ambos lados del camino. Los espectadores, apostados a la vera de la ruta, aplaudan y alentaban.
Despierta Alvear, lleg el Giro!
As, en una mezcla de coordinacin y adrenalina, el pelotn avanz por la Ruta Nacional 143, entrando en el departamento de General Alvear, ya con el viento a favor que pareca empujar las ruedas y la pasin hacia adelante. Apenas haban transcurrido 36 minutos desde el inicio de la competencia, pero la sensacin era que cada instante contaba como una eternidad en esta carrera donde cada segundo poda marcar la diferencia.
El resto del pelotn mayoritario entr a calzada completa, apenas a cinco segundos de los escapados, como una marea que no da tregua y que mantiene viva la tensin en cada rueda. Sin perder tiempo, iniciaron el circuito cerrado de cinco vueltas por la Avenida San Martn, con las calles desbordadas de pblico que no cesaba de alentar a cada pedalada, gritando nombres y colores como un coro que pareca empujar a los corredores hacia adelante.
Mientras tanto, los punteros se despegaban ms, aprovechando cada metro para marcar diferencia y poner a prueba la resistencia de sus perseguidores. Pasaron frente a la Capilla de Nuestra Seora de la Medalla Milagrosa, un hito silencioso que miraba la velocidad y la estrategia desplegadas en la ruta.
A las 15:21, los giros del circuito comenzaron a marcar la verdadera prueba de fuerzas. Cada curva, cada ngulo, se convirti en un desafo donde cada movimiento contaba. Fue en ese instante que Agustn Videla sufri una pinchadura que podra haberlo detenido, pero su reaccin fue inmediata: en menos de 30 segundos volvi a reincorporarse al pelotn, recordando que en esta etapa no hay margen para la resignacin y que cada segundo perdido puede transformarse en una oportunidad para los valientes ciclistas.
Como era de esperarse, el pelotn se fragment. Los sprinters comenzaron a mostrar sus dientes y la carrera se dividi en hasta seis grupos distintos, regalando un espectculo intenso a mendocinos y turistas que seguan cada giro, que duraba poco ms de seis minutos y medio cada uno. Entre el pblico, los vendedores ambulantes se movan con la misma energa: helados, agua, gaseosas, algodn de azcar y sanguches se ofrecan a un ritmo casi tan vertiginoso como el pelotn.
La tercera vuelta marc un punto clave: la primera meta Sprint, que fue para el ciclista brasileo 141 Otavio Augusto Gonzelli, luego Emiliano Montoya y tercero Facundo Ambrossi, la tensin, la estrategia y la velocidad se fundieron en un solo instante, dejando claro que esta etapa no era para espectadores pasivos: cada giro poda cambiar el rumbo de la carrera y definir quin estaba dispuesto a luchar hasta el ltimo pedalazo.
San Rafael ah vamos!
El viento soplaba en contra, un desafo invisible que pareca marcar el destino de la etapa. Bruno Contreras se lanz primero, cortando el aire con decisin, mientras Nicols Traico gritaba a travs de su inalmbrico: «San Rafael, ah vamos!«. Detrs, a apenas un minuto, la serpiente multicolor del pelotn se extenda por la ruta, buscando su destino: el departamento de San Rafael, donde esperaba la bandera final.
El paso por Real del Padre no dej a nadie indiferente. El rugido de las bicicletas, las sirenas de las motos de la polica y el mtico Ford Falcon que anunciaba por los altoparlantes, despert a los habitantes de aquel pueblo sureo, interrumpiendo siestas y rutina con el pulso de la carrera. Los puestos de hidratacin y los tcnicos estaban atentos, vigilando cada pedalada. Ya se haban recorrido 77 kilmetros desde el inicio, y an faltaban 47 para el cierre de la jornada.
En la delantera, los escapados escriban su propia epopeya: Leonardo Cobarrubia del equipo S.E.P. San Juan, dorsal 143; Edson Gilmar de Rezende Junior, desde Minas Gerais, Brasil; y Jaime Lobos, tambin del SEP San Juan, quien recordaba con orgullo su regreso despus de aquel robo que sufri en diciembre. Estos hombres avanzaban como almas en misin, conscientes de que cada segundo contaba.
51 segundos atrs, el pelotn avanzaba firme, cada pedalada cargada de tensin y estrategia. Los escapados continuaron su marcha heroica, atravesando Villa Atuel y dirigindose directamente hacia Salto de las Rosas, donde en la estacin de servicios YPF la carrera alcanz un punto crtico: el grupo estaba apretado, dejando todo en la ruta. Al frente se destaca Otavio Augusto Gonzelli del equipo Localiza MEO, de Brasil, tambin con el dorsal 141; Facundo Ambrossi, con el 47; y el chileno Elas Daniel Tello, con el dorsal 136, todos impulsados por la fuerza de la competencia y la adrenalina del momento.
Conectando con la Ruta Nacional 163, el cielo nublado y el viento lateral de derecha imponan su propio desafo, convirtiendo cada kilmetro en un examen de resistencia y tcnica. La carretera pareca respirar junto a los corredores, recordndoles que en esta etapa no hay margen para titubeos.
Meta alcanzada: la avenida Bartolom Mitre testigo de hroes sobre ruedas
El tramo final elevaba la tensin a su punto mximo. Al girar a la izquierda para ingresar a la ciudad, en lugar de tomar la derecha de la rotonda Juan Bautista Alberdi, las diferencias se ampliaron, y los ciclistas encararon el centro de San Rafael, que se transform en un escenario de gloria. Entre el rugido del pblico y los aplausos que llenaban cada margen, la carrera alcanz su clmax en un embalaje masivo de cinco punteros que lo dieron todo hasta el ltimo metro.
Los cinco escapados que marcaron la historia de la jornada fueron: Germn Broggi de Godoy Cruz; Romn Mastrngelo de Municipalidad de Tupungato; Nicols Traico, vencedor de la etapa reina al Cristo Redentor y de las 500 Millas en Uruguay; el barilochense Denis Heredia, del equipo Tupungato; y Julin Barrientos, dorsal 165, del SEC San Juan. Cada pedalada, cada esfuerzo, cada segundo contaba en esta epopeya sobre ruedas.
Finalmente, los hroes de la ruta ingresaron juntos, apretados, por la avenida Bartolom Mitre, cruzando la meta frente a Fas Electricidad, cerrando una etapa donde velocidad, estrategia y voluntad se haban entrelazado con el viento, el cielo y la mstica de una carrera que honra a los valientes.
La victoria qued para Jos Romn Mastrngelo, oriundo de Chivilcoy, quien, pechando su bicicleta y con una determinacin absoluta, anot su nombre en el libro del deporte mendocino. La segunda ubicacin fue para Julin Barrientos y el tercer lugar para Nicols Traico. Gracias a esta jornada, el peruano Royder Navarro complet los 3 horas, 21 minutos y 14 segundos, y maana largar con la casaca amarilla y blanca de lder de la Vuelta, con el tiempo oficial de 3 horas 07 minutos 12 segundos.
El sur vivi esa meta, que no fue solo el final de una etapa: fue un espectculo de coraje, estrategia y pasin que quedar grabado en la memoria de quienes aman el ciclismo y en la historia de la Vuelta de Mendoza, en su boda de oro.
Todas las voces, todas
Mucha gente sali al encuentro de los valientes ciclistas tras cruzar la meta. Entre la lluvia que comenzaba a caer, el ambiente se llen de aplausos, vtores y emocin contenida. Diario PORTADA recogi las voces de quienes hicieron de la jornada un recuerdo imborrable.
Jos Romn Mastrngelo, ganador de la etapa, no pudo contener la emocin: «Hoy cumple mi hija ms chica, me acompaan mi seora… » Una lgrima se le escap tras una pausa. «El mircoles falleci mi madre, no logr despedirla porque no llegaba… no es tristeza, es un homenaje a ella«, dijo mirando al cielo. A pesar del dolor, su alegra se mezclaba con orgullo y gratitud: «Mi equipo me apoy en cada segundo. Pas de largo en esa rotonda, pero recuperamos tiempo y pudimos darle esta alegra a todo el equipo. Falta mucho, maana ser una etapa dura. Es la nica vuelta que me falta ganar; ya gan la Doble Bragado y la difcil Vuelta de San Juan. Qu felicidad hoy«.
Por su parte, el peruano Royder Navarro, lder de la Vuelta, expres su satisfaccin con humildad y esperanza: «Es una etapa muy dura, di todo lo que tena como ayer. Falta mucho por recorrer. Me siento bendecido de estar aqu, y me ayuda maana partir con la misma casaca. Llueve y es otro regalo del cielo… «
Entre la lluvia y los aplausos del pblico, la jornada se cerr como un testimonio de coraje, sacrificio y pasin. Cada ciclista, cada pedaleada y cada lgrima contenida fueron la evidencia de que la Vuelta de Mendoza no solo premia la velocidad: honra la entrega, la resiliencia y la emocin de quienes viven el ciclismo con el corazn.
