La empresa Neba, con más de 50 años de historia en la provincia de Catamarca, anunció por segunda vez que cierra sus puertas y deja a todo su personal en la calle. Otra vez, fue el contexto nacional el que obliga a la fábrica de electrodomésticos a tomar la decisión de dejar de producir.
La primera vez, había sido en 2020, cuando sus dueños originales decidieron bajar las persianas. Sin embargo, en esa oportunidad, la firma Libson se hizo cargo y la empresa retomó la actividad. Seis años después, la historia se repite, aunque con la incógnita de que si habrá otro inversor que tome las riendas de la firma.
Nueva Neba, como empezó a llamarse desde que Libson se hizo cargo de la planta que producía principalmente heladeras y freezers, en junio del año pasado, anunciaba que había conseguido un crédito del Banco Nación con el respaldo del CFI para ampliar la planta y empezar a producir cocinas.
En ese momento, indicaba que se iba a tomar a 65 nuevos trabajadores. Pasó poco más de un año y ahora la firma decide dejar de producir. Sin embargo, en octubre del año pasado ya tuvo una primera reestructuración con la desvinculación de 15 trabajadores. Las primeras señales de la crisis en el sector por la caída del consumo empezaban a notarse.
Despido y reclamo
La noticia de su cierre fue un golpe duro para sus ahora exempleados que ya venían con incertidumbre en torno a su futuro laboral. Es que, días atrás la firma ya había echado a un grupo de trabajadores. NEBA, ubicada en el Parque Industrial El Pantanillo, anunció su cierre definitivo y con esa medida dejó sin trabajo a 56 empleados. Esta decisión se sumó a los 34 despidos registrados el pasado 30 de enero. La gran mayoría de los operarios contaban con muchos años de antigüedad en la empresa. En enero y luego de varias negociaciones, los trabajadores desvinculados cobraron el 80% de la indemnización. Los nuevos despidos se enteraron prácticamente de la misma forma, que los anteriores empleados desvinculados. Es decir, cuando se presentaron en la planta para comenzar su jornada laboral.
En diálogo con El Ancasti, explicaron que la notificación fue transmitida de manera verbal y que mantuvieron una charla con los referentes de la firma para empezar a negociar las indemnizaciones. «La comunicación fue verbal. Ya veníamos con una situación incómoda porque mes a mes la producción venía en decremento y no estaba dentro de los canales normales, siempre se venía detonando que era una dulce espera, una agonía», relató un operario con 28 años de servicio en la planta. El trabajador también apuntó al contexto macroeconómico como factor determinante. «El tema de la entrada libre de productos de afuera, que tienen menor costo que los que se fabrican acá, eso nos está dejando en el camino a todas estas familias que dependemos de este trabajo», sostuvo.
Otro empleado, con 36 años de antigüedad en la empresa, describió la angustia del día a día dentro de la fábrica, que terminó con el cierre de la misma. «Quedan freezers por fabricar y nos están apurando para que terminemos, pero no sabemos si hoy terminamos y mañana venimos y tenemos el portón cerrado. Esa es la problemática nuestra», describió. Y fue más directo al señalar el trasfondo político: «Esta política nacional está matando a toda la industria y, a su vez, quitando puestos de trabajo».
La situación es especialmente crítica considerando que más de la mitad del plantel tiene entre 50 y 60 años. «Es una gran pena perder el puesto laboral, no solo por el trabajo sino porque no podemos llevar el pan a nuestras familias. Quedamos en el camino con una edad avanzada y muchos no vamos a poder reinsertarnos. Hoy el mercado laboral no tiene una gran demanda, al contrario, estamos abarrotados de gente que está quedando en el camino», lamentó el obrero que dialogó con El Ancasti en la entrada del predio de la fábrica donde, durante la mañana de ayer se desarrollaba una protesta pacífica.
Pese al complejo escenario, los operarios aseguraron que la medida de fuerza se desarrolla de manera pacífica y que el diálogo con la empresa no está roto. «Seguiremos esperando con paciencia, pero de aquí adentro de la fábrica seguiremos esperando alguna buena respuesta», señalaron.n
