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La Finalíssima, en la mira tras la crisis en la región

domingo, 1 de marzo de 2026 00:41

A solo un mes para la realización de la Finalíssima entre Argentina y España, programada para el 27 de marzo en el estadio Lusail, ya se agotaron las 88.966 entradas puestas a la venta.

Hay gran expectativa por ver a las dos mejores selecciones del momento. Sin embargo, el ataque iraní que sucedió ayer por la mañana sobre Qatar, territorio aéreo cerrado, pone a este encuentro bajo un manto de dudas.

Como respuesta a los bombardeos de Estados Unidos e Israel en el marco de un conflicto geopolítico que tiene en vilo al mundo, las fuerzas iraníes atacaron bases militares estadounidenses en Arabia Saudita, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar.

Ejecutaron bombardeos sobre puntos estratégicos y bases navales en el Golfo Pérsico, una situación límite que toca de costado al fútbol, aunque claro está que esa no es la principal prioridad en este momento.

Mattias Grafstrom, director general de la FIFA, señaló al respecto: “Tuvimos una reunión hoy y es prematuro hacer comentarios en detalle, pero seguiremos de cerca los acontecimientos en torno a este tema en todo el mundo”.

Mientras tanto, tanto Conmebol como UEFA, los organizadores del encuentro que enfrenta al campeón de la Copa América con el de la Eurocopa, se mantienen alerta ante esta situación y esperan garantías para la realización de este trascendental choque, todavía sin tomar ninguna decisión al respecto.

A pesar de estas tensiones, por ahora el partido está programado como estaba previsto, y los calendarios oficiales comenzaron a confirmarlo desde diciembre de 2025, cuando se estableció la fecha y sede en Qatar.

La Finalissima tiene un lugar fijo en el calendario para el 27 de marzo en el Lusail Stadium, donde Argentina también jugó la final del Mundial 2022.

Cualquier cambio dependerá de cómo evolucione el conflicto en Medio Oriente en las próximas semanas, incluida la posibilidad de mantener cerrado el espacio aéreo o aplicar restricciones de viaje que afecten la logística del evento.

La prioridad de las organizaciones deportivas es vigilar la situación y tomar decisiones como ocurrió con otros eventos en regiones con tensiones políticas.n

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