martes, 17 de marzo de 2026 02:48
Varios factores tornan promisorio el proceso de producción de carbonato de litio, y ahora se suma uno que puede ser clave: Brasil tiene el potencial para impulsar la industrialización en Bolivia, Argentina y Chile. En efecto, Brasil está montando una fábrica de automóviles eléctricos -demandará baterías- y en vez de importar de China, podría incluir a sus vecinos más cercanos como principales proveedores. Según las proyecciones, Brasil podría convertirse en una locomotora y dar un enorme impulso a la industrialización del litio en la región. Esta demanda compensaría los vaivenes en la cotización, que depende de muchos factores, principalmente el ingreso al mercado mundial de nuevos proveedores. En noviembre de 2022, el precio de la tonelada de carbonato de litio bordeaba los 90 mil dólares; sin embargo, a mediados del año pasado el valor bajó a 8 mil y recientemente al parecer se estabilizó en 20 mil ante los movimientos realizado por China. En mayor o menor medida esto seguirá oscilando, porque la explotación del litio está sujeta a factores externos.
China está adelante ya que tiene toda la cadena de producción hasta llegar a las baterías, y la limitación de la oferta de litio se debe, en parte, a las restricciones de suministro impuestas por China y también a los retrasos en la ejecución de proyectos por el endurecimiento de las condiciones del mercado. El gobierno chino revocó 27 permisos de minería en la provincia de Jiangxi, como medida destinada a prevenir la sobreproducción y la deflación de precios observadas en los años 2023 y 2024. De allí se desprende que China tiene el control para subir o bajar precios del carbonato de litio en el mercado mundial. Se estima que la demanda global a nivel mundial de baterías de litio para 2030 superará los 2.300 GWh (el gigavatio-hora es una unidad de medida de energía eléctrica equivalente a mil millones de vatios-hora o un millón de kilovatios-hora, y se utiliza principalmente para medir la gran producción de centrales eléctricas o el consumo alto de industrias, representando la energía generada en una hora). La gran demanda de baterías de iones litio para el almacenamiento de energías y la electromovilidad impulsa la demanda mundial de minerales de litio.
En el futuro los precios del litio serán influenciados por factores interdependientes: demanda creciente proveniente del almacenamiento de energías y la electromovilidad, presiones medio ambientales, reglamentaciones más estrictas, factores geopolíticos, logísticos y más innovación tecnológica. En ese mapa tan competitivo, la aparición de Brasil como comprador sería muy positiva, ya que la cercanía reduciría costos, y haría al litio, fundamentalmente al argentino y catamarqueño, una opción más que atractiva.
El Esquiú.com
