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La AIE libera petróleo ante la tensión en Oriente Próximo

lunes, 16 de marzo de 2026 18:13

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) comenzará a liberar desde este lunes parte de las reservas estratégicas de petróleo con el objetivo de aliviar la presión sobre el mercado internacional del crudo, en medio de una fuerte escalada de precios provocada por el conflicto en Oriente Próximo y el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz.

El organismo informó este domingo que los primeros barriles disponibles provendrán de países de Asia y Oceanía, mientras que las reservas ubicadas en Europa y América empezarán a incorporarse al mercado hacia finales de este mes. La decisión forma parte de una acción coordinada entre los 32 países industrializados que integran la AIE, que acordaron realizar la mayor liberación de reservas estratégicas de petróleo de la historia reciente.

En total, el compromiso asumido por los países miembros implica poner a disposición del mercado unos 400 millones de barriles para compensar parcialmente las interrupciones del suministro energético generadas por la guerra en la región. De ese volumen, 217,7 millones corresponden a reservas gubernamentales, 116,6 millones provienen de existencias obligatorias de la industria y 23,6 millones de otras fuentes adicionales.

Según detalló la agencia, los países de Asia y Oceanía aportarán alrededor de 108 millones de barriles que estarán disponibles de manera inmediata. En el caso de América, las reservas gubernamentales alcanzarían unos 172,2 millones de barriles, a los que se suman otros 23,6 millones provenientes de fuentes adicionales. Europa, por su parte, contribuirá con unos 107 millones de barriles, entre los que se incluyen aproximadamente 11,5 millones aportados por España.

Se trata de la sexta vez que la AIE activa un mecanismo de acción colectiva de emergencia desde su creación. Las intervenciones anteriores se realizaron en 1991, 2005, 2011 y en dos oportunidades durante 2022, cuando el mercado energético global enfrentó fuertes turbulencias tras la invasión rusa de Ucrania.

El director ejecutivo de la agencia, Fatih Birol, afirmó que la medida permitirá inyectar un volumen significativo de crudo en el mercado en los próximos días. “Esto aportará volúmenes adicionales de petróleo sin precedentes al mercado a partir del 16 de marzo”, señaló en un mensaje difundido en la red social X. Sin embargo, advirtió que la estabilidad del suministro global depende en gran medida de la situación en el estrecho de Ormuz. “La apertura del estrecho es vital para restablecer la estabilidad del flujo”, sostuvo.

El estrecho de Ormuz es uno de los puntos neurálgicos del comercio energético mundial. Por ese corredor marítimo transita cerca de una cuarta parte del petróleo y del gas que se consume en el planeta. Su bloqueo desde el inicio de la guerra en Irán ha generado fuertes tensiones en los mercados y alimentado el temor a una nueva crisis energética con impacto inflacionario a escala global.

La incertidumbre geopolítica ya se refleja en la cotización del crudo. Durante la apertura de los mercados de futuros este domingo por la noche, el barril de brent —referencia para Europa— superaba los 105 dólares, mientras que el petróleo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) se mantenía cerca de los 99 dólares por barril.

El viernes por la tarde, antes de los últimos acontecimientos, el brent se ubicaba alrededor de los 103 dólares, mientras que el WTI rondaba los 99. En los últimos días los precios se han movido con gran volatilidad, en un mercado extremadamente sensible a cualquier novedad militar o diplomática en la región del golfo Pérsico.

La escalada se intensificó después de que Estados Unidos lanzara bombardeos contra objetivos militares en la isla iraní de Jarg, la principal terminal petrolera del país y punto clave por el que pasa cerca del 90% de las exportaciones de crudo de la República Islámica. La operación fue presentada por Washington como respuesta al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz.

El ataque marcó un nuevo nivel de tensión en el conflicto. El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó a pedir públicamente que países como China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido enviaran buques de guerra para garantizar la apertura del paso marítimo y proteger las rutas comerciales energéticas.

La reacción de Teherán no tardó en llegar. La Guardia Revolucionaria iraní amenazó con destruir activos estadounidenses en el golfo si las fuerzas militares de Washington no abandonan la región, aunque analistas internacionales consideran que esa advertencia tiene pocas probabilidades de materializarse en el corto plazo.

Durante el fin de semana surgieron versiones sobre una posible negociación para alcanzar un alto el fuego. Sin embargo, el propio Trump enfrió esas expectativas al afirmar que Irán busca un acuerdo, pero que las condiciones actuales no resultan aceptables para Estados Unidos. El mandatario no detalló cuáles serían los términos exigidos, aunque reiteró su demanda de que Teherán abandone su programa nuclear.

La volatilidad del mercado petrolero ha sido extrema durante la última semana. El lunes pasado el barril de brent llegó a dispararse cerca de un 30% en una sola jornada, alcanzando niveles cercanos a los 120 dólares, en medio del temor a que el conflicto afectara seriamente el transporte marítimo de crudo en el golfo.

Posteriormente, algunas señales de distensión y declaraciones de Trump que sugerían que la guerra estaba “prácticamente terminada” provocaron una fuerte corrección de los precios, llevando el barril a cerrar alrededor de los 90 dólares. No obstante, los nuevos ataques a buques e infraestructuras energéticas en la región volvieron a elevar la preocupación por la seguridad de las rutas marítimas.

El jueves el petróleo volvió a superar el umbral simbólico de los 100 dólares y desde entonces se mantiene en torno a esa cifra, reflejando la incertidumbre que domina al mercado energético internacional.

El encarecimiento del crudo ya comienza a trasladarse a los precios de los combustibles en numerosos países, con aumentos en la gasolina y el diésel. Analistas financieros advierten que si el barril se mantiene por encima de los 100 dólares durante un período prolongado —o si se acerca nuevamente a los 120— podrían intensificarse las presiones inflacionarias y ralentizarse el crecimiento de la economía global.

El escenario recuerda al shock energético registrado en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, cuando el mercado petrolero experimentó fuertes tensiones en el suministro y el crudo alcanzó niveles similares a los actuales.

Por ahora, el mercado se mueve entre dos fuerzas contrapuestas: el riesgo de nuevas interrupciones del suministro derivadas del conflicto en Oriente Próximo y la expectativa de que las grandes potencias consumidoras, a través de organismos como la AIE, utilicen sus reservas estratégicas y otras herramientas para estabilizar los precios y garantizar el abastecimiento energético mundial.

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