Un ateneo de especialistas forenses reunido en Córdoba coincidió en señalar graves deficiencias en la recolección y preservación de pruebas al inicio de la investigación, lo que impide determinar con certeza científica la causa de la muerte.
Un ateneo de especialistas forenses reunido en Córdoba fue unánime en su crítica al trabajo criminalístico realizado en las primeras etapas de la investigación por la muerte de Juan Carlos Rojas. Los expertos señalaron que las fallas en la recolección y preservación de pruebas impiden establecer con certeza científica la etiología (causa) del fallecimiento.
El dictamen del ateneo devuelve a la escena la controversia sobre los procedimientos iniciales, que estuvieron a cargo del fiscal Laureano Palacios. Según los forenses, la ciencia no puede verificar con absoluta certeza la causa de la muerte de Rojas con los elementos disponibles, aunque sí puede identificar las razones de esta incertidumbre.
Esto ocurre a más de tres años del hallazgo del cuerpo y a dos años y medio de que el tribunal del Jury absolviera, en un fallo dividido, al fiscal Palacios. Ante ese tribunal, Palacios explicó que ninguno de los peritos que analizaron la escena le advirtió inicialmente que podía tratarse de un homicidio.
Durante su acusación en el Jury, el fiscal Miguel Mauvecín sostuvo que Palacios no se ajustó al principio de investigar «de mayor a menor», es decir, descartando la hipótesis de crimen en función de las pericias, y no asumiéndola solo cuando estas la confirmen. Mauvecín argumentó que el fiscal no «condujo» la investigación en sus primeras horas, sino que se dejó conducir.
Entre las fallas señaladas, se menciona que la casa de Rojas quedó sin custodia y la familia fue autorizada a limpiarla, habiéndose ordenado su precintado casi doce horas después de retirado el cadáver. El fiscal Hugo Costilla, actualmente a cargo de la investigación, tiene a Palacios como testigo clave para analizar si el inicio del expediente fue producto de negligencia, inoperancia o posibles maniobras deliberadas.
