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«Si fallamos, damos la cara y se llega a un acuerdo con el cliente»

Pablo Cortez, el organizador de eventos denunciado penalmente por una presunta estafa millonaria, realizó un descargo en la red social Facebook. Días atrás, una familia de Capayán denunció haber sido víctima de una presunta estafa millonaria luego de que la fiesta de 15 años de su hija, prevista para el 19 de diciembre de 2025, nunca se realizara pese a haber abonado más de 2.650.000 pesos a Cortez.

A sabiendas de esta situación, Cortez se expresó en su cuenta de Facebook, aunque sin referirse específicamente a ese evento. “Catamarca me conoce y sabe muy bien como ‘El Estylo’ (la empresa organizadora del evento) trabaja. 400 eventos y muchos sueños realizados. Si fallamos alguna vez, nada de escondernos e irnos a otras provincias. Damos la cara y se llega a un acuerdo con el cliente (al) que fallamos, donde ellos saben de mi trabajo y dirección”, indicó.

Luego, mencionó que seguirán trabajando “por más piedras en el camino que tengamos y el día que nos equivocamos se da la cara y el pecho a las balas, pero jamás escondernos de nadie”. El último viernes, El Ancasti dio a conocer de la existencia de la denuncia contra Cortez.

Según consta en la presentación, Cortez se promocionaba en redes sociales como titular de “El Estylo Eventos”. De acuerdo con el relato, la familia tomó contacto con él a mediados de 2025 a través de publicaciones en grupos públicos de Facebook, donde ofrecía la organización de eventos sociales.

Tras varios intercambios por WhatsApp, Cortez habría ofrecido distintos “combos” que incluían salón, catering, animación, DJ, iluminación y otros servicios. Luego de evaluar precios similares a los del mercado, la familia decidió avanzar con la contratación para celebrar los 15 años de su hija en diciembre.

Siempre según la denuncia, en julio de 2025 Cortez invitó a los padres a conocer el salón “Pachamama”, ubicado en la Capital, el cual presentó como propio. En ese encuentro, les habría mostrado las instalaciones, explicado cómo se desarrollaría el evento y ofrecido servicios adicionales sin costo si firmaban el contrato y abonaban el monto total ese mismo día.

Convencidos por lo expuesto, los denunciantes firmaron el contrato y realizaron transferencias que, con el correr de los meses, alcanzaron la suma total de 2.650.000 pesos. Además, relataron que el organizador solicitaba pagos adicionales por distintos servicios y apuraba constantemente las transferencias, incluso para la contratación de un supuesto fotógrafo, cuyo contacto nunca fue brindado.

Durante los meses previos, indicaron que mantuvieron comunicación frecuente con Cortez para definir detalles del evento, como horarios, cantidad de invitados, comida y decoración, sin que se presentaran señales de alerta.

El 19 de diciembre, horas antes del inicio de la fiesta, la familia se dirigió al salón para dejar souvenirs y centros de mesa, pero el lugar se encontraba cerrado. Por indicación del organizador, dejaron los elementos en su domicilio particular.

Ya entrada la noche, comenzaron a recibir llamados de invitados que advertían que el salón estaba cerrado y sin luces. Al llegar al lugar, los padres encontraron a todos los invitados en la vereda, sin ningún tipo de preparación ni personal.

Los intentos por comunicarse con Cortez resultaron infructuosos. Finalmente, una persona que atendió su teléfono indicó que el organizador se encontraba internado por un supuesto intento de suicidio.

Minutos después, se presentó en el lugar Sergio Ayala, quien se identificó como dueño del salón “Pachamama” y aseguró no tener relación comercial con Cortez, afirmando además que no era la primera vez que se hacía pasar por propietario del lugar.

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