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Los tres maratones de Nacho Erario y su sueño olímpico: una rifa para juntar dinero, la marca para llegar a París 2024 y el cuidado de su mamá enferma

Ignacio Erario está recostado en la cama de una casa que alquiló en Uspallata, Mendoza, para continuar con su preparación a 2.200 metros sobre el nivel del mar de cara al Maratón de Valencia del 3 de diciembre, cuando buscará la marca que le permita clasificarse a la prueba madre del atletismo en los Juegos Olímpicos de París 2024.

Arrancó el día con una sesión de 20 kilómetros, comió y previo a la siesta para continuar con el entrenamiento habla con Clarín y sonríe al contar la imagen que tiene fijada en su cabeza: «Vengo corriendo y a lo lejos veo el reloj que marca 2h07m50. Me acerco y cruzo en 2h08 y pocos segundos. Lo estoy visualizando. Esa imagen ya la tengo».

Claro: la marca mínima que necesita para obtener el boleto a París es de 2 horas, 8 minutos y 10 segundos. Nada fácil. Más teniendo en cuenta que será el debut de Nacho en los 42,195 kilómetros y que jamás un argentino corrió esa distancia en menos de ese tiempo. El récord nacional le pertenece a Joaquín Arbe, quien el 5 de diciembre de 2021 hizo un tiempo de 2h09m36… justamente en Valencia.

«Es exigente, pero tengo la expectativa de que se puede. Estoy bastante bien con el entrenamiento. Aumenté el volumen de kilómetros y me siento bien. Creí que me iba a costar un poco más. Yo trabajaba entre 180 y 190 kilómetros por semana y ahora subí a 210. No hubo un cambio muy drástico», dice Erario, nacido en Mendoza el 19 de enero de 1996.

Su confianza está principalmente basada en su desempeño en el último Medio Maratón de Buenos Aires, donde fue el campeón argentino con un tiempo de 1h01m58. Hizo la mejor marca argentina y sudamericana del año, y el segundo mejor tiempo nacional histórico, detrás de la 1h00m45 de Antonio Silio en el Mundial de Uster (Suiza), el 27 de septiembre de 1998 .

Ignacio Erario, tras correr el Medio Maratón de Buenos Aires.  Foto Federico López Claro.Ignacio Erario, tras correr el Medio Maratón de Buenos Aires. Foto Federico López Claro.En su cuenta de Instagram, Nacho, en soledad en Uspallata, muestra el día a día de su entrenamiento en un desértico paisaje. También allí comparte los números disponibles de la rifa que lleva adelante para solventar parte de los gastos necesarios para el viaje.

«Vendí 330 más o menos, un tercio. Capaz no vendo todo, pero sí bastante para poder afrontar todos los gastos del viaje. Viste que en euros es todo caro», cuenta.

«Se va la primera semana en la altura. Muy difícil a nivel físico y emocional por problemas familiares, pero sacamos adelante todos los entrenamientos», publicó en uno de sus posteos en Instagram, donde sumó un gráfico que detalla cómo distribuyó y a qué ritmo los 209 kilómetros que hizo en la semana.

Distintas postales de la preparación de Nacho Erario en Uspallata, Mendoza.Distintas postales de la preparación de Nacho Erario en Uspallata, Mendoza.Nacho abrió una puerta en su publicación y en la charla con Clarín está dispuesto a profundizar sobre el tema. «Hace unos cuantos meses que no la estoy pasando bien», se sincera, dejando de lado su rol de atleta que habla de su sueño de llegar a unos Juegos Olímpicos, su «lugar seguro frente a tanta desazón».

«Vivir con una persona con problemas de salud mental es muy desgastante. Uno está como siempre pendiente, porque el problema puede desencadenarse en cualquier momento. Es muy difícil acompañar eso y no sentirse… Que no te afecte», dice, buscando de qué forma contar lo que está viviendo con su madre.

-¿Es algo que se desencadenó en este último tiempo?

-No. Lo vivo hace bastante. Ahora tengo 27 y empezó cuando tenía 20 o 21. Ahí ella tuvo un primer episodio grave, que derivó en una serie de internaciones. La situación en un momento se hizo insostenible y mi viejo dio un paso al costado, también por su salud. Siempre idas y vueltas, recaídas, resistencia al tratamiento… A veces el que está enfermo no lo reconoce. En temas de salud mental es difícil reconocerse enfermo y poder pedir ayuda.

-¿Y estos días su situación empeoró?

-Hace un año y medio dejó de tomar la medicación y van in crescendo sus actitudes más graves. Entiendo que ella también sufre un montón. Porque eso va de la mano de pérdida de peso, que no puede dormir, que están a full, delirios paranoides… Siente que todos están en su contra, cuando en realidad es todo lo contrario. Yo quiero lo mejor para ella. Y a veces hay peleas porque uno quiere que siga el tratamiento, pero tampoco se la puede obligar. O es por la fuerza. Es difícil vivir eso y después tener una relación sana, sin resentimiento. Porque está el: «Por tu culpa estoy internada».

«Uno a veces tiene que ser fuerte y tomar decisiones», sigue Nacho, que en 2022 optó por dejar momentáneamente de lado sus estudios (le faltan cuatro materias para recibirse de contador) y renunciar a sus dos trabajos como auxiliar contable para dedicarse completamente a su carrera como atleta y líder de un running team.

«Me tocó empezar a cuidar a mi mamá y crecer de golpe. Estar permanentemente en la clínica, en las internaciones, haciendo trámites, cosas de la obra social, hablar con acompañantes terapéuticos, médicos…. Todo mientras trabajaba, cursaba en la facultad y entrenaba. Me consumía mucha energía, pero lo tenía y lo tengo que hacer. Es una responsabilidad que asumo como hijo. Y lo cuento porque es una necesidad; si no, me hace muy mal», continúa, antes de contar que debe viajar a Mendoza para luego regresar a Uspallata.

-¿Cuáles son los momentos más complicados?

-Hay momentos muy duros, como internar a alguien contra su voluntad. La otra persona siente que la estás traicionando. Después capaz que entiende, pero en el momento es muy difícil. También hubo un intento de suicidio, ataques a otros, imaginar cosas… Y nunca se habló mucho, porque es como de la vida privada. Los que más saben de esto son mi hermano, mi papa y mi novia, a quien le cayó todo esto. Pero ella me apoya un montón. Si no fuera por ella no podría hacer todo lo que hago.

-Teniendo en cuanta todo esto, ¿qué significa para vos salir a correr?

-Depende del momento. Hay veces que lo uso para acomodar mejor mis pensamientos, para ordenarme, como una terapia, un momento de conexión. En esa hora y media que puede durar el entrenamiento estoy solo con el camino y hablo mucho conmigo. Y a veces también lo uso para no pensar en nada, porque estoy cansado de pensar. Encuentro como dos terapias distintas: una de conexión con uno mismo y otra de desconexión.

-¿Tenés ayuda terapéutica?

-Es algo que me avergüenza. Porque mi mamá justo es psicóloga y como que estoy medio reacio a recibir ayuda psicológica. Sé que hace falta, pero me cuesta mucho pedir ayuda. Lo hablo mucho con mi novia que es mi sostén, pero tampoco es justo que ella haga de psicóloga. Es necesario una ayuda, pero ahora estoy sin ayuda.

-¿Te ayuda tener un claro objetivo deportivo, como lo que hiciste en el Medio Maratón de Buenos Aires?

-Capaz en ese momento me desligué de mi mamá y se hizo un poco cargo más mi hermano. Ahora me volví a hacer cargo yo. Es complicado separarlo, porque te afecta como persona, te consume tiempo, no estás tranquilo, no descansás bien… Pero uno tiene que seguir con su vida, sus objetivos, sus sueños. Obvio que estoy atravesado por problemas familiares, económicos, pero son las cosas de la vida, obstáculos que hay que superar. No es algo que te hace más fuerte, sino al contrario. Uno cumple su meta a pesar de todos estos problemas. No creo que haber sufrido o haberla pasado mal te haga más fuerte. Si uno puede lograr sus objetivos es a pesar de los problemas.

-¿Charlás con tu mamá de tu carrera como atleta?

-La verdad que no… (hace silencio). Yo siento que no está muy orgullosa, capaz porque no conoce tanto del atletismo, del deporte. Me gustaría, pero… Sí siento apoyo de mi papá. Pero con mi mamá no tengo tantas charlas de esto. Ojalá en algún momento…

-Fuiste tapa en diarios, te invitaron a programas. ¿Ella vio algo de eso?

-(silencio). Dame un segundo…

-En el fondo debe sentir orgullo por vos…

-Sí, ojalá que sí… No está bien de salud y entonces no puedo recriminarle nada. Lo importante es que esté bien de salud y lo deportivo pasa a un segundo plano.

-¿Te parece publicar esta parte de la charla?

-Sí, por eso lo empecé a compartir. Quería ver si alguien más está pasando por lo mismo y me encontré con mucha gente. Por más que es algo que mucho no se dice, porque suelen ser problemas intrafamiliares. Pero hace bien hablar para sanar heridas y sentirse más acompañado y saber que uno no está solo. Ojalá le sirva a la gente para que se pueda hablar más de esto. Y que los que acompañamos a la gente con problemas de salud mental sepan que no están solos. Hay mucha gente atravesando lo mismo. Y hablándolo con un psicólogo, con un amigo o con una pareja ayuda a que la carga no sea tan pesada.

HS

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