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Brecha de género: por qué en Argentina las mujeres ganan 25% menos que los hombres

Si bien la brecha salarial entre hombres y mujeres en Argentina es del 25%, la diferencia salarial sube a 36,5% entre los trabajadores informales y baja a 17,5% entre los registrados, según las cifras del INDEC del primer trimestre del 2023.

Esto implica que los hombres ganan más que las mujeres, aunque no significa necesariamente que existan salarios diferenciados para un mismo puesto en una misma empresa.

Pese a que esa creencia es la más difundida, la clave de la brecha se centra en que las mujeres, a pesar de estar más capacitadas, acceden a trabajos de menor calidad o menor carga horaria. Y esto ocurre porque deben conciliar la vida profesional con las tareas de cuidado.

Así lo explicó la flamante premio Nobel de Economía, Claudia Goldín, profesora de Economía en la Universidad de Harvard y autora del libro Comprendiendo la brecha de género.

Los hombres están desproporcionadamente disponibles para hacer largas jornadas en el trabajo, mientras que las mujeres están desproporcionadamente disponibles para dedicarse a tareas del hogar”. Esa “es la otra cara de la moneda de la desigualdad», asegura la economista norteamericana.

La situación en Argentina

La ONG Fundar hizo un relevamiento exhaustivo de las claves que explican la desigualdad de género en Argentina. El Índice Subnacional de Igualdad de Género (ISIG) releva las brechas de género existentes en las 24 jurisdicciones del país. Este índice mide varios indicadores: la brecha salarial, el nivel de actividad y de formalidad, la dependencia económica en los hogares, y la cantidad de horas de trabajo remunerado y no remunerado.

«Las mujeres no están ofreciendo más horas en el mercado de trabajo remunerado porque están dedicando parte de esas horas al trabajo no remunerado: cuidado del hogar, de hijos e hijas y de otras personas a cargo», resume María de las Nieves Puglia, directora de Géneros de Fundar. Así las mujeres ganan menos que los hombres no por estar menos capacitadas o porque eligen trabajar menos, sino porque no les queda otra alternativa.

Como no se trata de una decisión personal sino de un problema estructural, hace falta implementar políticas públicas para solucionarlo. «El Estado debe encontrar a través de las políticas públicas formas de balancear la responsabilidad de los cuidados sobre diferentes instituciones, no solo adentro de la familia, sino también en el mercado y en el propio Estado. Eso permitiría descargar en otras instituciones la responsabilidad individual que permanentemente ponemos sobre las mujeres», plantea el informe.

«Los hallazgos muestran que ninguna jurisdicción es igualitaria en lo que respecta a la inserción laboral de las mujeres, la pobreza y la distribución de tareas domésticas no remuneradas. Estamos a 22,4 puntos de alcanzar la igualdad en promedio a nivel nacional y la distancia entre el primer y el último puesto es de 11,4 puntos», detalla Fundar.

El distrito donde la brecha es menor es la Ciudad de Buenos Aires, con un puntaje de 84 sobre 100. Le siguen Catamarca con 81,7 y Chaco y Tierra del Fuego con 81,8. En el otro extremo, la más desigual es Entre Ríos con 72,6, precedida por Misiones con 73 y Chubut y Neuquén con 74,1.

Una de las claves de la desigualdad es el nivel de inserción laboral. Mientras la tasa de actividad promedio para los varones es del 67,7%, para las mujeres es del 46,6%, con valores que van desde un 28% en Formosa hasta un 58% en CABA.

La participación de las mujeres argentinas en el mercado laboral es similar a la de países como Brasil y Uruguay y superior a la de otros como México, Venezuela, donde rondan el 40%. «Estas diferencias tienen que ver con patrones culturales, desarrollos productivos de cada país y con las oportunidades que se les ofrecen a mujeres», destaca Micaela Fernández Erlauer, analista del área de economía de Fundar.

Otro punto clave es que la jornada laboral de las mujeres es más reducida que la de los varones: 32 horas semanales contra 41. Pero a la vez, el relevamiento precisa que las mujeres trabajan en promedio cuatro horas diarias en forman no remunerada, básicamente en tares de cuidado, contra dos horas que le dedican los hombres a este rubro.

«Los varones se insertan más y mejor en el trabajo remunerado porque dependen de que las mujeres continúen asumiendo el doble de tiempo de trabajo no remunerado. No se trata de dos hallazgos paralelos, sino de las dos caras de una misma moneda», concluye Fundar.

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