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Casi dos años después de lo previsto, inauguran en Pilar la planta que iba a fabricar la vacuna Sputnik V

Tal vez sea puro entusiasmo; tal vez, esa ansiedad optimista y traicionera que a veces lleva a subestimar los tiempos y dificultades de una empresa, pero lo cierto es que, con un delay de un par de años respecto de la promesa inicial, Marcelo Figueiras, director del laboratorio Richmond, finalmente logró concluir la construcción de la planta biotecnológica VIDA, proyecto que se hizo posible tras una inversión de 85 millones de dólares, en la que vacunas y otros medicamentos podrán producirse de principio a fin, algo que –aseguran en la compañía– no existe hoy en el país.

Clarín pudo conocer los distintos rincones de la planta apostada en un predio de seis hectáreas que Richmond tiene en Pilar. En realidad, la planta tiene adentro dos: una grande y una pequeña planta «piloto», como para «cocinar» proyectos que todavía no están en condiciones de escalar. Si el laboratorio (como espera) establecen convenios con privados o, por ejemplo, con institutos del Conicet o de las universidades, podría ser una interesante usina científica.

VIDA es la sigla de «Vacuna de Inmunización para el Desarrollo Argentino». Faltan varios detalles (puertas que colocar, máquinas por acomodar…) pero lo primordial está. Arrancará a funcionar en algún momento de la segunda mitad del año: los más optimistas dicen julio. Los más realistas, agosto. Desde Richmond aseguran que, trabajando en dos turnos, la capacidad de producción será de unos 80 millones de viales (como para unas 400 millones de vacunas) y unas 28 millones de jeringas prearmadas por año.

La recorrida, este martes, fue en compañía de colegas de otros medios y del propio Figueiras quien, jovial como suele mostrarse y de prolijo traje, escarapela y corbata, cargó en la mano (solidario con el grupo) un repelente de mosquitos durante toda la visita.

Venían otros miembros de la compañía, también, y dos jóvenes ingenieros, guías ad-hoc, que sorprendieron con su conocimiento detallado del lugar: que los detalles fisicoquímicos de esto y aquello, que la purificación del aire y el agua para cumplir con tales normativas internacionales o para qué sirve cada botón de los muchísimos y modernos equipos biotecnológicos del lugar.

La planta está dentro de un predio de seis hectáreas. La planta está dentro de un predio de seis hectáreas. De ese latifundio de seis hectáreas, a Figueiras le gusta repetir una historia que lo enorgullece: “Cuando lo compré, el tipo me preguntó para qué quería un lugar tan grande. ¡Ahora no nos alcanza!” En cuanto a los 60 inversores públicos y privados, incluyendo instituciones financieras y empresas del sector de salud que pusieron los 85 millones de dólares las precisiones -hay que decirlo- son bastante menos, aunque Figueiras aclara que todos los empresarios argentinos conocidos pusieron, de uno u otro modo, su parte. Y comparte dos detalles.

“Hay un deportista que fue uno de los principales inversores individuales. Yo no lo conocía. Cuando lo veo le digo ‘¿por qué invertiste acá?‘ No quiero que trascienda el nombre, pero el tipo me dice ‘mi papá se murió de esto, de Covid. Quiero que hagas vacunas‘. Le digo, ‘mirá: es como patear el último penal del Mundial‘. Pero, ahora, cuando mirás la planta decís ‘cumplimos‘”, evalúa. Luego agrega: “¿El tiempo de recuperación de la inversión? Va a depender de qué pase y qué demanda haya… en tiempos normales, lo esperable serían unos diez años”.

La fábrica podrá producir cerca de 400 millones de vacunas por año.La fábrica podrá producir cerca de 400 millones de vacunas por año.“En tiempos normales” significa, a) que no haya otra pandemia, b) que no estalle una guerra y c) que la economía argentina no explote por los aires. Porque, ¿cómo explica Figueiras la demora en la apertura de VIDA? En febrero de 2021 apostaba producir “en un año” la vacuna rusa contra el Covid Sputnik. Estamos en 2024.

“Teníamos vendidas 50 millones de dosis a la espera de la aprobación de la OMS, algo que no se dio. Pero, además, ahí estalla la guerra y nos quedamos sin esos pedidos. Lo que demoró la inauguración de la planta fue, por un lado, la guerra, pero también las demoras en la Aduana. Fue alrededor de un año de demora. Lo de las importaciones nos afectó muchísimo”, contó en referencia a la guerra de Ucrania, a las trabas a las importaciones durante el gobierno de Alberto Fernández (con el que el empresario tuvo relación fluida) y a los tiempos achicados, siempre desde su punto de vista.

Qué medicamentos va a producir la planta de Richmond

Uno podría demorarse en los mil y un equipos de última generación relucientes, sin estrenar, distribuidos en los numerosos laboratorios y salas de trabajo chiquitas y grandes que ostenta esta planta de unos 6.000 metros cuadrados cubiertos y 11.000, tomando el predio completo. Mejor ir a lo central.

La construcción de la planta VIDA demandó una inversión de 85 millones de dólares.La construcción de la planta VIDA demandó una inversión de 85 millones de dólares.Salvo unas calderas argentinas, todo el equipamiento (comprado con los 85 millones de dólares de la inversión inicial, aseguran) fue mayormente traído de países como Alemania, China, Italia y Estados Unidos. Cualquiera que haya pisado laboratorios con equipos de avanzada (en universidades públicas locales, de afuera, en institutos del Conicet o en plantas de gigantes de la farma internacional), verá que esta no tiene mucho que envidarle a nadie. Sin exagerar, parece una empresa muy ambiciosa.

En su faceta de ansioso optimista, Figueiras, exultante, afirma “ya arranca”, pero desde el área de comunicación lo frenan: no todo será “ya” sino que la apertura será por fases y en etapas (tres). Y remarcan que una cosa son los tiempos para producir principios activos fermentados en VIDA (o sea, aspirar a producir medicación fabricada “de cero” acá) y otra muy distinta, darle el broche de cierre a productos elaborados por farmacéuticas del exterior con las que tienen convenio.

La planta comenzaría a producir en el segundo semestre.La planta comenzaría a producir en el segundo semestre.Por cierto, esos convenios existen y son por lo menos cinco (adelantó Figueiras en la visita). Por razones de confidencialidad, solo pueden nombrar un par, los primeros «bebés» que tendrá esta planta: algunas partidas de la vacuna contra el Covid Convidencia (de Cansino) y de insulinas (no especificaron con qué coequiper).

Luego vendrán otros productos, aseguran, que se sumarán a los que el laboratorio ya hace hoy: medicación contra el VIH-Sida, oncológicos y anticuerpos monoclonales, todos en las otras dos plantas que la compañía tiene dentro de las seis hectáreas mencionadas, más una tercera a un par de kilómetros, también en Pilar.

Según el laboratorio, que adelanta poco, “no hay un producto estrella” que los identifique. Harán más anticuerpos monoclonales y más vacunas. Posiblemente, varias de las que están en el calendario obligatorio, pero que no se producen en Argentina, se pudo averiguar.

Por cierto, en materia de inmunización, la planta puede producir vacunas del tipo proteína recombinante y basadas en adenovirus. En cuanto a las más modernas ARN mensajero, desde la empresa dijeron que “se pueden desarrollar, pero no a gran escala». Sin embargo, «hay áreas que podrían destinarse a esa tecnología”, repusieron, algo que evaluarán según “cuál sea la que más se use en el futuro”.

Figueiras y Richmond, del medio ambiente a la política

En tiempos en que el medio ambiente está siendo por completo corrido de la agenda del Gobierno, no parece menor que la planta busque tener un sello distintivo: es el resultado de un fideicomiso que, afirman la compañía, “es el primer fondo fiduciario calificado de sostenible, verde y social por la Comisión Nacional de Valores” y cuya construcción se guió por “estándares LEED Gold”, expresión que alude a Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental.

Marcelo FigueirasMarcelo FigueirasClarín le preguntó a Figueiras si había hablado con el Gobierno actual. “Ahora tengo reunión con (el ministro de Salud Mario) Russo. Creo que la semana que viene. La pedí para contarle esto y decirle que venga a la planta y para ponerme a disposición”, compartió, luego de explicar que, “en un momento en que la investigación y la capaciadad industrial está tan golepada, estaría bueno darle una visbiilidad”.

-¿Golpeada por el gobierno actual?

-No, yo creo que hubo una situación de 40 años sin dar en el clavo. No me quiero meter en la crítica puntual porque soy optimista por naturaleza. No es por este gobierno o el anterior. Pero, por como se dieron las cosas, tenés a Brasil fomentando su industria y todo el resto de los países industrializados formentando y pagando para que las empresas exporten. Nosotros, en cambio, con impuestos de importación”.

-Usted habló muchas veces de esta planta utilizando la expresión “sustitución de importaciones”. No parece ser ése el espíritu del Gobierno. ¿Qué opina?

-Hay títulos que que tienen mala prensa. El tema de sustitución de importaciones, si lo miras como prebenda, es malo. Pero si decís ‘me quiero abrir al mundo y quiero competir en forma inteligente‘ como estamos haciendo, es disinto. Ahora, si me abrís un producto que está subvencionado, me hacés correr una carrera con 50 kilos encima. Poneme en igualdad de condiciones.

Se le consultó también si cree que en el Gobierno lo ven como un empresario del kirchnerismo y eso le juega en contra. Contestó que no, y concluyó: «Siempre se plantea todo en términos de River y Boca, pero la ciencia es transversal. Tenemos muy buena relación con este Gobierno. Siempre, por supuesto, marcando nuestra visión del desarrollo. Más allá de las cuestiones grandilocuentes, que serán estrategias para estar en el poder y seguir con ese día a día que te empobrece, no creo que haya visiones distintas».

MG

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